Tres hijos del ayatolá Alí Jameneí, el líder supremo de Irán que fue murió en un bombardeo el primer día de la guerra de EE UU e Israel contra la República Islámica, han rezado este domingo junto a su ataúd y los de otros cuatro miembros de la familia que perdieron la vida en el mismo ataque, pero Mojtaba, que sucedió a su padre como guía espiritual de Irán, no ha hecho acto de presencia.El sucesor del todopoderoso Jameneí resultó herido en el mismo ataque y desde entonces no se le ha visto en público. Las especulaciones sobre su posible asistencia al funeral se habían incrementado en los últimos días, pero el temor a que Israel aprovechase la ceremonia para atentar contra él ha pesado más que el duelo familiar. La televisión estatal mostró a Mostafa, Meysam y Masoud Jameneí rezando detrás de los ataúdes expuestos en el amplio patio de la Gran Mosala del Imán Jomeini de Teherán, un extenso complejo religioso presidido por la mezquita. La incógnita de la jornada era si Mojtaba Jameneí se mostraría en público. Su rostro quedó desfigurado en el ataque que el 28 de febrero mató a su padre y sus otros familiares, probable razón por la que todavía no se ha hecho pública ninguna imagen. El nuevo líder supremo de Irán también sufrió una lesión grave en una o ambas piernas, según informaron a la agencia Reuters personas cercanas a su círculo más íntimo.La celebración del funeral se retrasó hasta que EE UU e Irán alcanzaron un frágil alto el fuego, cuatro meses después de empezaran los ataques. La guerra declarada unilateralmente por EE UU e Israel, a la que Teherán respondió con el lanzamiento de misiles contra Israel e intereses estadounidenses en la región, no consiguió, como pretendían Washington y Tel Aviv, derribar al régimen de los ayatolás en Teherán, firmemente apoyado por el poderoso Cuerpo de la Guardia Revolucionaria. En una muestra de adhesión al régimen y de fervor revolucionario, así como una demostración de fuerza hacia el exterior, la República Islámica ha organizado una semana de procesiones fúnebres multitudinarias en homenaje a Jameneí, lo que incluye el traslado de sus restos a las dos ciudades sagradas chiíes en el vecino Irak, Nayaf y Kerbala.Tras la jornada del viernes, que consistió en un velatorio en el interior de la Mosala para que los altos dirigentes iraníes y representantes extranjeros pudieran rendirle homenaje, el féretro de Jameneí se expuso al aire libre el sábado bajo una cubierta de cristal, junto con los de su hija, su yerno, su nuera y su nieta de 14 meses.Este domingo, decenas de miles de personas, entre ellas soldados, estudiantes de seminarios y ciudadanos de a pie, acudieron a la Mosala para presentar sus respetos a Jameneí y a su familia, ondeando banderas en las que se leían promesas de venganza contra Estados Unidos e Israel. Otros asistentes rezaron en el complejo que lleva el nombre del primer líder supremo de Irán, el ayatolá Ruhola Jomeini, a quien Jameneí sucedió en 1989 y que también tuvo un funeral multitudinario, rayano en el paroxismo. La ceremonia de despedida de Jameneí se ha prolongado este domingo durante más de una hora, hasta entrada la noche en Teherán, debido al elevado número de asistentes, según informaron los medios estatales.Una doliente, decepcionada, declaró que había esperado “ver al nuevo líder supremo” durante los actos fúnebres. “Hasta el último momento, antes de que comenzara la oración, no dejé de decir a quienes me rodeaban que esperaba que viniera él mismo [Mojtaba Jamenei]. Ese era nuestro único deseo”, declaró la joven a la agencia de noticias semioficial Tasnim en una entrevista.Un alto el fuego entre Washington y Teherán, no exento de sobresaltos, ha puesto teórico fin a la guerra tras cuatro meses de hostilidades, que provocaron la inestabilidad regional y un duro golpe a la economía mundial, al cerrar Teherán el estrecho de Ormuz. Según el régimen de los ayatolás, el acuerdo con Washington reportará en última instancia enormes beneficios económicos, lo que les permite apuntarse la victoria sobre la superpotencia.