Contenido automatizadoEl inesperado desfase estadístico entre las encuestas oficiales y los registros reales de cotizantes a la seguridad social encendió las alarmas.Según las más recientes estadísticas reveladas por el Dane, el desempleo en Colombia bajó a niveles del 8 por ciento al cierre de mayo, una de las tasas más bajas en años para ese mes. Foto: Carlos Arturo García M.PERIODISTA ECONÓMICO04.07.2026 12:35 Actualizado: 04.07.2026 12:35

Las estadísticas económicas funcionan como el mapa de navegación para la toma de decisiones estructurales de un país. Sin embargo, una reciente investigación académica acaba de poner en evidencia que las dos brújulas más importantes del mercado laboral en Colombia están señalando nortes completamente distintos, abriendo un debate profundo sobre la fidelidad de la información con la que se diseñan las políticas públicas.El origen de la controversia sectorial fue analizado por Pablo Adrián Garlati Bertoldi, doctor en Economía e investigador en el Observatorio Laboral de la Pontificia Universidad Javeriana, quien identificó discrepancias significativas al evaluar el comportamiento de la formalidad laboral. Según sus hallazgos, los reportes mensuales procesados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y las bases de datos de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila), administrada por la UGPP, muestran tendencias opuestas sobre la realidad del empleo. LEA TAMBIÉN La raíz del divorcioLa raíz del divorcio entre las dos bases de datos se encuentra en la naturaleza de sus metodologías de captura de información. Mientras el Dane acude a la muestra de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) para entrevistar a un grupo representativo de la ciudadanía, la Pila —Planilla Integrada de Liquidación de Aportes— opera como un registro administrativo de carácter censal, el cual contabiliza uno a uno los pagos reales de salud, pensión y aportes parafiscales que realizan las empresas y los trabajadores independientes en el territorio nacional.La Pila —Planilla Integrada de Liquidación de Aportes— opera como un registro de carácter censal. Foto:iStockPara que las encuestas del Dane tengan representatividad nacional, la entidad aplica los denominados factores de expansión, que consisten en ponderadores matemáticos que multiplican cada respuesta para proyectarla al total de la población. En teoría, aunque los caminos técnicos sean diferentes, a largo plazo ambas fuentes deberían reflejar curvas de comportamiento similares: si una registra un incremento en la ocupación formal, la otra debería mostrar una variación proporcional.El debateLa divergencia de los indicadores se agudizó a partir del 2023, un fenómeno técnico que también fue advertido por el investigador Edwin Torres Gómez. Mientras los libros de la Pila muestran que el volumen de trabajadores formales que cotizan al sistema de seguridad social se encuentra en una etapa de estancamiento, las proyecciones expandidas del Dane sugieren un aumento constante y progresivo del empleo regulado. LEA TAMBIÉN La investigación de la Universidad Javeriana descubrió que al evaluar la muestra pura del Dane, es decir, los cuestionarios originales antes de aplicar los multiplicadores matemáticos, la curva de crecimiento de la formalidad desaparece y se estabiliza en niveles casi idénticos a los que reporta la Pila. Este desfase estadístico también altera los balances de la informalidad y la ocupación total, aunque curiosamente no afecta las tasas de desocupados, las cuales mantienen coincidencia sin importar el modelo de medición.La causa de este comportamiento podría estar ligada a una modificación en los procesos del 2022. En enero de ese año, el Dane actualizó sus factores de expansión tomando como referencia las proyecciones del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018, reemplazando las fórmulas que venían aplicándose desde el censo del año 2005. Este cambio coincide de manera exacta con el periodo en que las dos series estadísticas comenzaron a separarse de forma definitiva.Para el Dane, la formalidad y la ocupación crecen, mientras que para la Pila, están estancadas. Foto:Néstor Gómez. El TiempoCon respecto al impacto de este panorama en la economía nacional, Garlati advierte que “esto es grave, ya que estas mismas cifras son las que se utilizan para medir el impacto de la reforma laboral, fijar el salario mínimo y tomar decisiones de política pública que afectan a millones de colombianos”.El riesgo de la incertidumbreLa preocupación del sector académico y legal radica en las implicaciones que tiene legislar o definir costos empresariales basados en diagnósticos que podrían no corresponder con la realidad del aparato productivo. Juliana Morad, directora del Observatorio Laboral de la Javeriana, explicó que el fondo del debate se basa en que para el Dane, la formalidad y la ocupación vienen creciendo, mientras que para la Pila, el registro de quienes efectivamente cotizan a la seguridad social, esas variables están estancadas. LEA TAMBIÉN Morad detalló que la clave puede estar en el factor de expansión, porque el Dane no encuesta a todos los colombianos sino a una muestra, y a cada persona encuestada le asigna un peso que indica a cuántos colombianos representa; al sumar esos pesos se estima el número de ocupados, formales e informales del país. Asimismo, insistió en que, “cuando se usa la muestra sin esos factores, la formalidad deja de crecer y se parece a la Pila, y que la divergencia aparece justo cuando el Dane actualizó esos factores en enero de 2022, ajustándolos al censo de 2018”.Por su parte, el Colegio de Abogados del Trabajo de Colombia evaluó la coyuntura sectorial durante un conversatorio especializado, formulando tres conclusiones esenciales frente al manejo de los indicadores de empleo en el país:La situación es grave, en la medida en que esas mismas cifras sirven para medir el impacto de la reforma laboral, fijar el salario mínimo y tomar decisiones que afectan a millones de trabajadores.Esas cifras deberían converger, porque para el Dane la cotización a pensiones y la ocupación han crecido en los últimos años, una tendencia que no aparece en la Pila y que nadie ha explicado todavía.Los datos del Dane y de la Pila no coinciden, y las diferencias metodológicas en el cálculo de la informalidad no alcanzan a justificar la brecha que se observa en informalidad, formalidad y ocupación.Ante el escenario de incertidumbre conceptual, el informe de la institución universitaria concluye con una solicitud a las autoridades estadísticas para que se revisen los criterios de actualización de los ponderadores, garantizando que los análisis económicos reflejen con exactitud la dinámica de las empresas y los hogares colombianos.* Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista. 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