Explicativo Exclusivo suscriptores Según la GEIH, se habrían creado 814.000 empleos en el último año, pero en los registros de pago a la seguridad social hay una pérdida de 170.000. La informalidad colombiana va más allá de los vendedores ambulantes que se ven día a día en las calles. Foto: Néstor Gómez. El TiempoSUBEDITORA17.06.2026 16:00 Actualizado: 17.06.2026 16:00
¿Hay más o menos trabajadores formales en Colombia? La diferencia entre los datos reportados por el Dane y los registros de la planilla Pila, sistema de pago que centraliza la recaudación de aportes para el sistema de seguridad social, ha abierto todo un debate sobre qué tan confiables son unos y otros datos y cómo se debería medir realmente la informalidad. LEA TAMBIÉN La informalidad sigue jalando. Foto:GuerrerosUn estudio de la Universidad de Antioquia puso de manifiesto que mientras la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) sugiere que en el último año ha caído la informalidad y se habrían creado alrededor de 814.000 empleos formales en Colombia, los registros administrativos de pago a la seguridad social que contabiliza la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales (Ugpp) y que se conocen como Pila indican una pérdida aproximada de 170.000 puestos formales o cotizantes.“La diferencia no es marginal: cambia la interpretación de la coyuntura laboral. Bajo la GEIH, la formalización se acelera; bajo el Pila, la formalidad asociada a pagos efectivos se debilita”, sostiene el documento elaborado por el investigador Edwin Esteban Torres.Según el estudio, esta diferencia también afecta a las decisiones de política pública pues mientras que si se adopta la lectura de la GEIH la prioridad podría ser consolidar una expansión ya exitosa de formalidad si se acogen los datos del Pila habría que explicar por qué no aumentan los cotizantes, qué sectores están reduciendo pagos y qué tan sostenible es la calidad del empleo generado, una situación que no solo tiene implicaciones en los resultados de empleo sino también en los de ingresos, pobreza y desigualdad, entre otros.¿Qué respondió el Dane?Ante ello, desde la entidad estadística liderada por Piedad Urdinola explicaron que se trata de fuentes que miden objetos distintos y, por ende, llevan a resultados diferentes sin que esto implique que la cifra definitiva esté mal.Piedad Urdinola, directora de Dane Foto:Dane“La encuesta capta lo que las personas declaran sobre su trabajo; los registros reflejan los pagos al sistema. Es natural que no coincidan”, afirmó a través de un comunicado en el que aseveró que las cifras del Dane son públicas, están documentadas y cualquiera puede verificarlas. LEA TAMBIÉN En ese sentido, Juliana Morad, directora del Observatorio Laboral de la Universidad Javeriana, explica que mientras la Gran Encuesta le pregunta a una muestra de hogares por su situación laboral en una semana de referencia y con ello estima cuántos ocupados hay y cuántos son formales o informales. La Pila, en cambio, no es una encuesta sino el registro de quién efectivamente paga sus aportes a salud, pensión y riesgos.“Una mide lo que la gente declara; la otra, lo que realmente se cotiza. Por eso es esperable que no coincidan. La encuesta captura a todo el que trabaja —incluidos millones de independientes y cuentapropistas que nunca aparecerían en una planilla de aportes—, y puede contar como formal a alguien que, por tener un negocio registrado, figura en regla aunque no cotice a pensión. La Pila solo ve a quien paga, y además tarda meses en consolidarse. Son dos fotos distintas del mismo mercado, tomadas con cámaras distintas. Una diferencia de nivel entre ambas no es un error: es lo normal”, señaló.Si bien para la directora del Dane el debate sobre las cifras debe darse en el terreno técnico, con pleno contexto metodológico y sin interés político, la subdirectora Andrea Ramírez Pisco dijo a través de su cuenta de X que es un peligro poner en duda en este momento las estadísticas oficiales del país y que esta es una “vieja estrategia de la derecha”.Informalidad laboral. Foto:Solutions & Payroll¿Una única medición?Igualmente, a través de sus redes sociales, Urdinola especificó que los datos del Dane se realizan a través de los estándares y lineamientos internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (ILO, por sus siglas en inglés) y miden el mercado laboral desde el lado de la oferta (las/os trabajadores).“No existe definición alternativa para la informalidad, solo existe una: la de ILO, que es la que acoge el Dane. (…) Esta no solo tiene en cuenta la cotización de salud y pensiones de las/os trabajadores sino también si la empresa en la que trabajan también es formal: tiene contabilidad y los registros correspondientes, como el mercantil. Además de contar con la caracterización de los trabajadores”, explicó. LEA TAMBIÉN En concreto, según el Dane son ocupados informales todos los asalariados o empleados domésticos que no cuentan con cotizaciones de salud ni a pensión por concepto de su vínculo laboral con el empleador que los contrató. De igual forma, comprende a los cuenta propia y patrones o empleadores que hayan quedado clasificados en el sector informal, todos los trabajadores familiares sin remuneración y demás personas sobre las que no se dispone de suficiente información.Pese a ello, el experto Juan Carlos Guataquí le respondió a Urdinola que esta no es la única definición de informalidad laboral que existe pues hay tantas como posturas al respecto. “De hecho, la definición ILO es solo una recomendación de la Conferencia Internacional de Estadísticas del Trabajo ICLS. La del Dane actual es una mezcla de las dos”, aseveró.Imagen de referencia. Foto:Jaime Moreno. EL TIEMPO¿Una única medición?Los datos que puso en evidencia la Universidad de Antioquia van en direcciones totalmente contrarias, algo que preocupa a los analistas. “Cuando dos fuentes que deberían moverse en el mismo sentido se separan de esa manera, lo responsable no es asumir que es “solo metodología” ni saltar a hablar de fraude: es abrir los datos, revisar los factores de expansión y la consolidación de los registros, y explicar la brecha. La sospecha legítima no está en la mala fe de nadie, sino en que una divergencia de ese tamaño no debería quedar sin explicación”, opinó Morad.La experta de la Universidad Javeriana propuso que realmente la formalidad se debería medir por lo que de verdad protege al trabajador: la afiliación y la cotización a la seguridad social —salud, pensión y riesgos— en los términos que exige la ley para cada quien, tenga o no contrato de trabajo. LEA TAMBIÉN “Un solo criterio, parejo para asalariados e independientes, anclado a nuestro propio sistema de seguridad social y no al marco de sector informal de la OIT. Eso tiene un costo —perdemos algo de comparabilidad internacional—, pero ganamos un indicador que responde a la pregunta que de verdad nos interesa: ¿cuántos trabajadores están realmente protegidos y dónde debe actuar el Estado? Una medición pensada para decidir, no solo para comparar”, sostuvo. Presidente de la Andi, Bruce Mac Master. Foto:Néstor Gómez / EL TIEMPO - NaturgásGremios como la Andi y Fenalco también han realizado advertencias de esta situación en los últimos días y piden revisar los datos. "Esta situación merece una revisión metodológica porque mucho tememos que la información que se publica regularmente no está dando información fidedigna sobre variables sociales y económicas altamente relevantes", opinó Bruce Mac Master, presidente de la La Asociación Nacional de Industriales (Andi). Por su parte, el presidente del gremio de los comerciantes Fenalco, Jaime Alberto Cabal, dijo que le envió una carta a Urdinola en la que expresa su preocupación frente a las "profundas" diferencias encontradas entre las cifras de empleo formal reportadas por la entidad y los registros administrativos de aportes a la seguridad social. LEA TAMBIÉN “Compartimos la preocupación expresada por los investigadores de la Universidad sobre los peligros de que el Dane esté sobreestimando el empleo formal porque esta distorsión podría conducir a diagnósticos equivocados sobre la situación real del mercado laboral colombiano y a desestimar, por ejemplo, el nefasto impacto que está teniendo la reforma laboral impulsada por este gobierno”, expresó.En ese mismo sentido, desde la Federación Colombiana de Gestión Humana (Acrip) aseguraron que la formulación de estrategias nacionales y la toma de decisiones corporativas dependen críticamente de la fiabilidad de las métricas. "Si las cifras macroeconómicas ignoran la caída real de cotizantes, el país corre el riesgo de ejecutar políticas públicas desconectadas de las necesidades urgentes del aparato productivo", alertaron. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










