El calor es infernal y el suelo apenas guarda humedad durante horas. Los animales que viven en el desierto se tienen que buscar la vida para sobrevivir, porque encontrar agua no es cuestión de suerte sino de estrategia. Cada movimiento cuenta cuando el entorno apenas ofrece oportunidades, y eso obliga a desarrollar formas de aprovechar cualquier rastro de humedad antes de que desaparezca.
Esa necesidad empuja a soluciones que se apoyan en el cuerpo, en el comportamiento y en una relación muy ajustada con el terreno que pisan.
Un estudio explica cómo el reptil dirige el agua hacia la boca
Un equipo de la Seoul National University y del Daegu Gyeongbuk Institute of Science and Technology ha logrado aclarar uno de esos mecanismos en un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. El trabajo describe cómo el lagarto cornudo del desierto consigue llevar hasta la boca el agua que recoge en su piel, un proceso que había quedado sin explicar durante años.
Las grabaciones a cámara rápida de doce ejemplares mostraron un patrón muy preciso. El animal abre la mandíbula de forma lenta y desigual, y la cierra después con rapidez. Ese gesto provoca que la fina película de agua que circula por la piel se rompa y avance hacia las comisuras de la boca. Los investigadores explican el mecanismo con una frase que resume la clave del proceso: “Estos lagartos emplean movimientos de mandíbula asimétricos, con apertura lenta y cierre rápido, para facilitar un bombeo capilar eficiente”.













