En la vida hay dos maneras de construir una identidad. A simple vista parecen iguales, pero aquí el orden de los factores si altera el producto.

Una forma es vivir así: Hacer se convierte en tener y esto en ser.

Primero hago. Mi profesión, mi empresa, mi cargo, mis logros. Después tengo: Dinero, prestigio, influencia, reconocimiento. Y finalmente termino creyendo que eso es lo que soy.

Mi identidad queda sostenida por lo que hago y por lo que tengo. El problema es que, cuando cambian el trabajo, el cargo o el reconocimiento, siento que también cambia mi valor.

Pero existe otra manera de vivir: Ser es hacer y hacer tiene una consecuencia, que es tener.