ELENA MORO MadridActualizado S�bado,

julio

00:15Desde la Silla de Felipe II las vistas del Real Monasterio de El Escorial y del monte Abantos rode�ndolo son magn�ficas. En la actualidad, las laderas de la sierra que abrazan al municipio madrile�o est�n pobladas de frondosos pinares, pero las que contemplaba el monarca espa�ol hace 500 a�os desde este excelente punto de observaci�n de la mastod�ntica obra que mand� levantar, estaban tapizadas por un espl�ndido bosque de roble melojo. Once mil toneladas de madera se necesitaron para construir elgrandioso monumento, entre ellas unos veinte mil robles que se talaron para transformarse en baldas de las estanter�as de la Biblioteca Real, en las macizas puertas del Palacio o en las siller�as del coro de la bas�lica. La escabechina arb�rea fue tal que el monte Abantos qued� pr�cticamente desnudo en algunas vertientes. Esta fue una de las principales talas masivas de estos bosques, pero no la �nica: entre 1862 y 1870 la muchos de los terrenos escoralienses se sometieron a subasta p�blica, dej�ndolos en manos de especuladores que terminaron de acabar con los pocos �rboles que quedaban. Abantos estaba abocado a un desastre ecol�gico hasta que intervino el ilustre naturalista Mariano de la Paz Graells. Por aquella �poca, el llamado padre de la entomolog�a ib�rica se fue a vivir a San Lorenzo, y comprobando de primera mano la degradaci�n del monte, decidi� interpelar ante el Senado la urgente necesidad de reforestarlo, plan que se encarg� al joven ingeniero local Miguel del Campo y Bartolom�, precursor de la ingenier�a ecol�gica. Al mismo tiempo se estableci� en San Lorenzo la Escuela Especial de Ingenieros de Montes. El 25 de abril de 1892 comenz� oficialmente la reforestaci�n, que transform� a lo largo de 40 a�os una monta�a rocosa y desarbolada en un magn�fico pinar. �Y por qu� no se plantaron otra vez robles? Pues porque por encima de los 1.500 m. hace m�s fr�o y viento, y los robles ya no crec�an bien. Adem�s, si se hubieran plantado directamente sobre ese terreno rocoso expuesto al sol, se habr�an muerto, ya que el roble necesita sombra y un suelo ya formado. Por eso se usaron pinos (la mayor�a silvestre, pero tambi�n laricio y resinero), una especie que crece r�pido en suelos pobres, aguanta climas extremos, y, lo m�s importante, que con la ca�da de sus ac�culas va creando una nueva capa de tierra org�nica. Esta fue la primera reforestaci�n cient�fica en Espa�a, una historia que podemos revivir recorriendo la Ruta de Repoblaci�n de Abantos.la Ruta de Repoblaci�n de AbantosLa ruta se inicia en el aparcamiento Euroforum Felipe II y sigue por el Camino de la Fuente de la Bola y la carretera de la Presa del Romeral, construida en tiempos de Alfonso XIII para abastecer la incipiente colonia veraniega; pasa por el arca del arroyo Romeral, el original sistema de abastecimiento y filtraci�n del agua del pueblo, y entre pinos laricios alcanza el Parque Forestal Miguel del Campo, creado en 1929 para celebrar el �xito de la repoblaci�n, y que hoy en d�a alberga multitud de especies como tilos, casta�os, pinsapos y chopos centenarios. Desde aqu� el itinerario sigue el curso del agua en sentido a su nacimiento hasta llegar al cordel del Valle y coger el llamado Camino de los Gallegos, usado por los jornaleros que bajaban desde Galicia para trabajar en las cosechas de Castilla la Nueva. En esta zona umbr�a, del Campo estableci� un importante vivero de especies frondosas como fresnos, alisos, chopos y sauces. La ruta sube hasta el mirador de los Alerces, donde se encuentra un singular bosquete con dos especies raras en Madrid: hayas y alerces, introducidas a modo experimental por la Escuela de Montes. Despu�s de contemplar las espectaculares vistas contin�a en descenso por la pista forestal hasta el arboreto Luis Ceballos, un centro de educaci�n ambiental que cuenta con 250 especies de �rboles y arbustos aut�ctonos de la pen�nsula ib�rica, Baleares y Canarias. Continuamos por la pista hasta Los Llanillos, el vivero m�s importante del monte, donde se cultivaron principalmente plantones de pino silvestre, resinero y laricio, y donde tambi�n hay un �rbol singular: un olmo europeo, plantado en 1891, superviviente de la epidemia de grafiosis que asol� las olmedas de la pen�nsula en los ochenta. El recorrido vuelve al Cordel del valle, desde donde se ve la famosa cerca hist�rica de Felipe II, el bosque de La Herrer�a, las cimas de Las Machotas, el pico del Fraile y Los Tres Ermita�os. Y antes de regresar a El Escorial pasa por el arroyo Helechal y el monte Romeral, siguiendo el camino de Alfonso XIII, construido tambi�n por Miguel del Campo, y repoblado con pino resinero, una especie resistente que coloniza suelos pobres. Como colof�n a este paseo bot�nico se puede visitar al lado del punto de partida y llegada, la sede de la Escuela de Montes, ubicaci�n de la primera Casa de Oficios en tiempos de Felipe II. Quinientos a�os despu�s de la construcci�n del Real Monasterio, bajo la sombra de los pinos, est�n reapareciendo los robles, fresnos y encinas, y el monte Abantos quiz�s vuelva a ser en un futuro pr�ximo -ojal�- el magn�fico robledal que contemplaba Felipe II.Distancia: 10 kmDificultad: mediaMas informaci�n: Turismo San Lorenzo de El Escorial www.sanlorenzoturismo.esPuedes seguir a El Mundo Viajes en Facebook, X e Instagram y suscribirte a nuestra newsletter aqu�