Desde Mortadelo y Filemón o Gila no vivíamos algo semejante: la Guardia Civil investiga a la Guardia Civil, que investiga a la Guardia Civil. Y el partido en el Gobierno torpedea a las instituciones que el gobierno, precisamente, dirige. Faltan la gabardina y la visera para imaginar a unos y otros espiándose desde las esquinas del mismo edificio para cazarse al menor descuido. Leire Díez en el papel del inspector Gadget desplegando agendas, apuntes, reuniones y amenazas cual gadgetobrazos infinitos para frenar al Estado. Ni más ni menos.Pero esto no es un chiste, película, ni dibujos animados. Si me siguen, lo intento explicar. Agentes de la Guardia Civil, que investiga a través de la UCO múltiples causas judiciales, se percataron de que la sospechosa Leire Díez se había reunido con la directora del cuerpo, su jefa. Tras negarlo, esta tuvo que reconocer varios encuentros, que curiosamente coinciden con la apertura de investigaciones internas a agentes involucrados en los casos que intoxican al gobierno. Mismas fechas, mismo objetivo. Añadamos por favor un “presunto” a cada frase.El resultado no es una foto, sino un documental entero sobre cómo avanza una plaga de carcoma: la cloaca de Santos Cerdán, Leire Díez y Vicente Fernández hace trizas la credibilidad de algunas instituciones. Ha tocado ya a la SEPI, cuya presidenta y buena parte de la cúpula están imputadas; ha tocado a empresas públicas como Enusa o Mercasa y a compañías que han recibo ayudas del Estado; ha tocado al PSOE, cuya gerente está imputada por financiar estas andanzas; ha tocado a la Guardia Civil, cuya directora y máximo cargo operativo también están imputados; ha tocado al Ministerio del Interior, cuyo titular ha dejado un reguero de mentiras o cambios de versiones sin que se le mueva una ceja; y ha salpicado por acá y por allá múltiples gestos de amedrentamiento y presión contra jueces, fiscales o agentes como excrementos que hoy pisamos todos.El Gobierno se empeña en declararse víctima y hay actuaciones como las que afectan a la esposa o al hermano del presidente que se parecen bastante a una persecución desalmada. Pero el discurso falla cuando, desde Ferraz, se instaron actuaciones ilegales para frenar estas y otras causas. El enemigo aquí de Pedro Sánchez no es el juez Peinado, por resumir, sino la trama nacida en su partido de la mano de su hombre de confianza Santos Cerdán.Podemos sentarnos a ver este documental, pero no será agradable porque los gadgetobrazos de Leire Díez están estrangulando al Gobierno. Que sigue pasmado cuando más lo necesita la democracia ante el giro ultraderechista de la oposición. En fin.