Tiene razón Esteban Bullrich. Viene tambaleando entre nosotros la responsabilidad ética. Vale la pena revisar la lista de 129 legisladores que no dieron quorum para evitar la interpelación del renunciado Manuel Adorni, que se burló de todos (¿un jefe de gabinete retrogamer que recibe “préstamos” sin interés de dos jubiladas y de dos mujeres policías? ¿En serio?). En otra época, hubieran destapado un cacerolazo. Ahora las cacerolas están mudas. Ni que hablar si un dirigente peronista hubiera insultado a los periodistas como lo hace Milei. La SIP hubiera dicho enseguida que estaba en riesgo “la democracia”. Ahora no. Pese a que el mismísimo presidente pide “odiar más” a los periodistas. (“no los odiamos lo suficiente”) Pero el periodismo argentino se deja humillar sin inmutarse. Como se deja humillar el poder judicial. Decorativo. Lijo viajó con Mahiques hijo a París. Al regreso de ese viaje (“curiosa coincidencia”, titula Clarín) Milei dijo que esperaría “lo que dictamine la justicia”. La cronología es clara. Está allí. Para quien sepa verla. Los jueces se “comunican” de muchas maneras, por desgracia. No sólo con fallos. Casi nunca con fallos. Hay que terminar con el mundo de los “operadores” judiciales. El poder Judicial es el único poder del Estado que no se transformó después de la dictadura.