“En los pasillos de Tribunales se escuchan rumores, ¿usted recibió dinero por dictar sentencia? ¿Sabe que en Tribunales a usted y su colega se los nombra como ‘Bonnie y Clyde’?”, arremetió, tranquilo, provocador, el senador kirchnerista Mariano Recalde apenas comenzó la reunión de la comisión de Acuerdos en el Senado. En frente lo tenía a Víctor Pesino, el juez que dejó sin efecto la cautelar que suspendió la reforma laboral y que intervino, además, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). No hizo falta que se defendiera: fue el oficialismo el que salió, a los gritos, en su defensa y se comprometió a juntar los votos para aprobar su pliego la semana que viene en el Senado.

“Acá lo que pasa es que el Dr. Pesino tomó una decisión muy importante: que las leyes que este Congreso vota, se respetan. No avaló, como otros jueces, de manera corporativa, la defensa de intereses judiciales por sobre lo que el Congreso había decidido”, saltó Patricia Bullrich, quien aprovechó para sobreactuar oficialismo luego de la crisis que abrió en el Gobierno, la semana pasada, con el pliego de Verónica Michelli.

Luego del escándalo de la sesión de la semana pasada, en la que Bullrich optó por negociar con el peronismo para incluir el pliego de la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, la senadora aprovechó la nueva jornada de debate en la comisión de Acuerdos del Senado para reencauzar su rol como jefa de bloque libertario. Defendió a Pesino, le prometió que contaba con el apoyo –y los votos– de todo el oficialismo para continuar como juez cinco años más y, de paso, apuntó contra el sindicato combativo que el juez había decidido intervenir.