A quien pasea por el barrio de Retiro de Madrid, en las inmediaciones de la entrada norte del parque, le llama la atención una fachada de ladrillo visto, con su torre de 37 metros de querencias historicistas (concretamente andalusíes). Un edificio de finales del XIX pionero y precursor del mejor neomudéjar madrileño.

Ese edificio es, desde hace años –y por el momento– Casa Árabe, una institución que quiere ser centro estratégico en las relaciones de España con esa parte del mundo. A pesar de ello, sigue siendo conocida como Escuelas Aguirre, nombre que recuerda su primera y más prolongada encarnación, que se lee en la bonita rejería de su puerta de entrada.

El edificio ha sido noticia estos días porque el Ayuntamiento de Madrid ha dado a Casa Árabe hasta el próximo 1 de septiembre para desalojar el inmueble cedido hasta la fecha. Poco o nada se sabe de cuál será su próximo destino, más allá de unas declaraciones superficiales sobre un posible uso cultural. Para pensarlo a futuro, cabe repasar su recorrido histórico como institución escolar pionera.

En todo caso, el desahucio no ha gustado a mucha gente, que considera que el cierre es una voladura de los puentes culturales con la cultura árabe y están pidiendo al Ayuntamiento que reconsidere su decisión a través de una recogida de firmas online y la organización de una concentración, que tendrá lugar este mismo sábado 4 de julio al mediodía.