El título de esta nota proviene de una de las mejores novelas argentinas del siglo XX, Río de las congojas, de Libertad Demitrópulos. La frase, “vivir es peligrar”, tiene algo de inventada, de neologismo. Es una enunciación rara, potente. Responde al espíritu de la protagonista, María Muratore, personaje femenino que habría que reivindicar por su espíritu gozoso, luchador. Algunos la consideran nuestra Mulán literaria, por el disfraz que implementa a la hora de guerrear, fuertemente atraída por Juan de Garay, en tiempos de la Segunda Fundación de Buenos Aires. La novela de Demitrópulos no es histórica, aunque contempla algunos datos de la realidad y su contexto. En todo caso es una novela verdadera. Su fuerza lírica desnuda verdades que ni siquiera podrían ser contadas en una biografía o un documental. La frase de Demitrópulos sin embargo parece provenir de otros libros –como casi todo lo que se escribe. La podemos encontrar repetidas veces en una novela anterior, frondosa y genial, Gran Sertón: Veredas, de Guimarães Rosa, publicada en 1956.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.








