Que Pedro S�nchez miente no es un bulo. Que as� como hay clept�manos, hay tramp�manos como PS�nchez que hacen trampas hasta en el solitario, tampoco. Ni que quien ha pactado con delincuentes catalanes y criminales vascos para alcanzar y mantenerse en el poder seguir� haci�ndolo de no poder mantenerlo de otro modo. Si a esta tarea le ayuda un equipo (eufemismo de banda) puede decirse de �l igualmente que es el jefe de una banda criminal. Por este delito han sido ya imputados dos de sus colaboradores m�s cercanos, pero no �l. A�n.En estas est�bamos cuando se apoderaron de la conversaci�n p�blica dos hechos relacionados en cierto modo: la llamada Ley de Nietos y, merced a un gran escrito de quien fue presidente del Constitucional, Pedro Cruz Villal�n (Miseria de Parlamento, El Pa�s, 26 de junio), el art�culo 102 de la Constituci�n, que establece que la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo podr� examinar la responsabilidad criminal del presidente y dem�s miembros del Gobierno que obren al margen o contra la Constituci�n.La reacci�n del Gobierno y sus cerebros ha sido r�pida. En el caso de la Ley de Nietos, indignados; en el caso del 102, furiosos. En la nacionalizaci�n de hasta dos millones y medio de descendientes de exiliados y emigrados (masiva, opaca y sobrevenida) s�lo advierten beneficios para Espa�a, y la posibilidad de que se pueda aplicar el 102 a S�nchez les parece un ultraje, como tambi�n les pareci� un atropello la aplicaci�n del 155 a una Generalidad delictiva.A medida que crezca el n�mero e importancia de los imputados que les contaminen las elecciones generales, la agitprop se redoblar�. No ya tambores de guerra: timbales y trompetas del Juicio Final. Veremos saltar liebres por todos lados.Lleva raz�n Ketty Garat: todo cambi� el d�a en que Santos Cerd�n (en aquellos tiempos todav�a �s�per Santos Cerd�n�, en palabras de Zapatero) se le postul� como informante: los socialistas (que hab�an transigido sin problema, al igual que las feministas del partido, como Carmen Calvo, con las puter�as de �balos) no pod�an sufrir el abultado rimero de facturas con las que su amigo y superior pretend�a justificarlas; esa (el dinero y no las mujeres) era la causa de su ca�da en desgracia; Cerd�n se ofrec�a a facilitarle esas facturas. Garat no tard� en advertir que estas s�lo eran la liebre que el Psoe le lanzaba para alejarla de las mordidas millonarias de las que se ocupaba personalmente... Santos Cerd�n, hoy imputado como capo de una organizaci�n criminal.Fue la primera gran liebre de las muchas que hemos visto y veremos pasar ante nuestros ojos. Siguieron otras. Los jueces, por ejemplo. Una semana entera hablando de la decisi�n del juez Peinado de retirarle el pasaporte a la mujer del presidente del Gobierno, y no de los presuntos delitos que motivaron su retirada, acentuados al d�a siguiente por nuevas informaciones, a�n m�s graves.Y algo parecido ha sucedido con la pol�mica Ley de Nietos. Nadie (excepto Vox) ha cuestionado la nacionalizaci�n de tales o cuales descendientes de emigrados y exiliados. La liebre es la nacionalidad, con la que se quiere ocultar, como Cerd�n con las facturas, el doble fondo de la cuesti�n. Por un lado, el derecho o no al voto de quienes ni viven ni han vivido en Espa�a ni tampoco han contribuido al sostenimiento del Estado; y por otro, la sospecha (�infundada�, seg�n los socialistas) de una ingenier�a electoral puesta en marcha.En cuanto a las sospechas, si algo ha quedado fundamentado, trat�ndose de S�nchez, es precisamente la ingenier�a. Acaba de contar Cerd�n en su �autolibro� c�mo le mision� su jefe para mu�ir unos �pactos imposibles�: primero con el Pnv por un �qu�tame all� esos tubos reunidos� y luego con los terroristas de Eta (investidura por presos) y con los delincuentes catalanes (investiduras por indultos y amnist�a inconstitucional). Tampoco nadie ha olvidado el pucherazo contra sus propios compa�eros, la tesis plagiada y cuantas corruptelas ha alentado y tutelado ese hombre en el c�rculo de sus parientes y colaboradores m�s cercanos.Si algo se sabe hoy es que S�nchez miente siempre y, si puede, enga�a. Y por supuesto, con trampas. Y hacerlas en Buenos Aires o en cualquier consulado ser� dif�cil, pero no imposible, y en cualquier caso ser� m�s f�cil que en Madrid: tienen al frente gente preparada como la directora general de la Guardia Civil, la directora de la Sepi, cien cargos m�s de una fidelidad perruna y ministros fuera de toda sospecha como Marlaska, Bola�os o Albares.�Escr�pulos? Directamente proporcionales al dinero que manejan. No, no hay ninguna irresponsabilidad en sospechar que quienes han delinquido para alcanzar y mantenerse en el poder seguir�n delinquiendo si no pueden mantenerlo de otro modo.Por esa raz�n no se sabe qu� les ha molestado m�s, si que Pedro Cruz fuera pr�ximo al Psoe o lo preocupante de su diagn�stico: si un presidente de Gobierno gobierna sin someterse al Parlamento e incumple la Constituci�n, puede aplic�rsele el 102 como se le aplic� el 155 a la Generalidad delictiva.De la controvertida Ley de Nietos y sus efectos en los resultados electorales dejar� de hablarse en breve (liebre al fin y al cabo), pero no de la patolog�a de un presidente del Gobierno que, asistido por su equipo (banda), seguir� buscando denodadamente d�nde y c�mo hacer la trampa sin ser descubierto (�y no�, pensar�, �como ese tonto de Zapatero�).