Donde reina el caos, ali�ado con retrasos y silencios administrativos, el ministro Bola�os irrumpe para vender una realidad inexistente.Hace solo unos d�as aparec�a en la prensa el caso de toda una promoci�n de j�venes que hab�a aprobado la oposici�n a inspectores de trabajo y llevaba seis meses en su casa cobrando 1.200 euros al mes sin hacer nada. La historia es solo una peque�a cata de la ineficiencia y la arbitrariedad de un Estado cuyos responsables demuestran cada d�a el desprecio hacia el sufrido contribuyente que paga la fiesta, m�s preocupados probablemente por ofrecer impresiones antes que resultados. De otra forma no se entiende.Toda esa promoci�n no engrosa las listas de parados, pero su aportaci�n en estos momentos a la productividad de nuestra econom�a es negativa. Evidentemente, esos j�venes aplicados que han cumplido y aprobado sus ex�menes con alta nota no son los culpables de que quienes han convocado las oposiciones y tienen la obligaci�n de ponerlos a trabajar al servicio de la sociedad sean incapaces de hacerlo, pero al menos tienen el consuelo de cobrar un discreto emolumento por tocarse los pies. El tema no ser�a especialmente grave si no fuera porque se trata solo de la punta de un enorme iceberg de ineficiencia en el seno del Estado.Un importante n�mero de j�venes que va a hacer dos a�os aprobaron las oposiciones a los cuerpos generales de la Administraci�n de Justicia llevan esperando en sus casas desde entonces, en este caso sin cobrar, que les adjudiquen sus plazas. Gastaron tiempo y en muchos casos dinero en preparadores y academias para abordar las pruebas que lograron superar para ahora quedar varados en el limbo. No se trata de una excepci�n porque la siguiente promoci�n, la de 2025, est� en la misma situaci�n. Pasado este tiempo, la incertidumbre y la necesidad de sobrevivir que rodea a estos j�venes sobradamente preparados les lleva a buscar trabajos temporales en un Burger King, en un bar o en unos grandes almacenes, debiendo en ocasiones ocultar en sus curr�culum que han aprobado una oposici�n para evitar ser rechazados.Mientras tanto, gran parte de esas plazas o est�n vacantes o son cubiertas por miles de interinos que han accedido a trav�s de bolsas de trabajo sin haber superado ning�n proceso de m�rito y sin reunir en muchos casos la preparaci�n exigible para satisfacer el puesto. El uso de interinos es un recurso de la Administraci�n para cubrir necesidades puntuales, pero ha acabado por convertirse tambi�n en un vicio habitual con el que se ocupan tareas que son permanentes para las que se deber�an haber sacado plazas a concurso. Se trata de una forma bastarda de consolidar empleo por la v�a de la temporalidad, contraviniendo el principio de igualdad, m�rito y capacidad que se debe exigir en el acceso al empleo p�blico y que est� recogido en el art�culo 103.3 de nuestra Carta Magna. Este mandato constitucional es el que ha motivado que el Supremo haya reiterado que no cabe convertir a interinos en funcionarios de carrera sin pasar previamente por un proceso selectivo.Y mientras esta realidad campa por Espa�a, el Ministerio de Justicia que dirige el ministro F�lix Bola�os acaba de anunciar a bombo y platillo "la mayor convocatoria de plazas para jueces y fiscales de la historia", que, seg�n reza el anuncio, dotar� a nuestra administraci�n de justicia de 500 jueces y 200 fiscales. No se sabe muy bien c�mo cree Bola�os que todos esos nuevos jueces que anuncia y los 5.500 que ya est�n en activo van a realizar su trabajo si tras ellos no hay una estructura de personal y medios que agilicen los procedimientos. Una estructura que en la actualidad es tan precaria que provoca que un proceso judicial completo tenga una duraci�n media de m�s de dos a�os, seg�n los datos del CGPJ. Aqu� cuando se habla de medias quiere decir que en el �mbito penal pueden ser 15 meses para solucionar un asunto y tres a�os y medio en el contencioso administrativo. A los funcionarios se les acumulan cientos de expedientes encima de sus mesas y la Justicia va tan lenta que en muchos juzgados se est�n se�alando causas para 2029 e incluso 2030. Y mientras esto ocurre miles de opositores est�n esperando la adjudicaci�n de plazas de cinco procesos de los cuerpos generales del Estado. Muchos de ellos convertidos en funcionarios errantes con su oposici�n ya aprobada. En total se calcula que habr�a cinco mil plazas sin adjudicar.Donde reina el caos, ali�ado con retrasos y silencios administrativos, el ministro Bola�os irrumpe para vender una realidad inexistente. Dice Bola�os que la gran reforma de la Justicia ya est� en marcha y que ya se ven los resultados positivos de la Ley de Eficiencia. �D�nde est�n exactamente esos resultados positivos? El mal funcionamiento de la Justicia tiene un efecto domin� y perversas consecuencias sobre la sociedad a veces casi imperceptibles. No solo produce la inseguridad jur�dica de la que huye la inversi�n, por la multiplicaci�n de los costes, limitando con ello la creaci�n de empresas y de empleo, tan necesarios para el progreso de cualquier pa�s civilizado, sino que genera una letal p�rdida de confianza de la ciudadan�a. En esta situaci�n cabe preguntarse si el Gobierno est� a setas o a Rolex. Si tiene un real inter�s por mejorar la calidad de la Justicia o lo �nico que realmente le mueve es controlarla, despu�s de haberla destrozado.*I�aki Garay es director adjunto de EXPANSI�N