La balanza empieza a inclinarse con claridad por el peso de los argumentos para que el BCE deje sin tocar los tipos en la reunión de septiembre. Aunque los miembros más duros del Consejo de Gobierno mantienen abierta la puerta a otra subida de 25 puntos básicos, los últimos datos de inflación, actividad, salarios y precios empresariales están borrando rápidamente las iniciativas de los halcones para una segunda subida tras la de julio.Hace dos semanas el mercado otorgaba casi el 90% de probabilidades para una nueva subida de tipos para la cita de septiembre. Pero en el cónclave de Sintra de banqueros centrales se ha producido un giro de 180 grados. La subida no ha desaparecido del modelo OIS de swaps financieros de Bloomberg, que descuenta los próximos movimientos de los bancos centrales, teniendo en cuenta las coberturas de los grandes inversores ante los cambios en los tipos oficiales. Simplemente se ha retrasado al próximo año. En concreto, se empieza a descontar en marzo de 2027.
Simplemente, los datos se han abierto paso ante los argumentos de los halcones que apoyaban más endurecimiento de la política monetaria y que principalmente están basados en riesgos futuros como expectativas de inflación, precios energéticos más elevados o la posibilidad de que los efectos de segunda ronda se trasladen a la economía vía salarios.







