Una película familiar que nos trajo un nuevo villano y esta vez no era un muñeco malvado o un coleccionista obsesivo, sino una pantalla que fue el regalo de unos padres que aman a su hija y solo la querían hacer feliz sin imaginar lo que podía pasar. Toy Story 5 se estrenó a nivel mundial trayendo a Lilypad, la antagonista principal de la película animada de Disney. Esta tableta inteligente de alta tecnología con forma de rana y de color verde no solo representa el conflicto entre los juguetes tradicionales y el mundo digital, poniendo en jaque a Woody, Buzz y Jessie, sino que trae consigo un gran dilema que hace que muchos padres se pongan a pensar si en realidad las pantallas son el problema o si los más grandes se las estamos dando demasiado pronto a los pequeños. Teniendo en cuenta que la tecnología llegó para quedarse, el pediatra Roberto Somocurcio hace un análisis del impacto de la película y de las pautas que pueden manejar los padres para no se reemplace el juego físico que tantos beneficios trae para el desarrollo de los infantes. MIRA TAMBIÉN¿Las pantallas son realmente el problema?La película plantea la lucha por el equilibrio entre la tecnología, el uso de pantallas y el desarrollo infantil a través del juego y resalta un punto importante: el problema no siempre es la tablet o las horas de uso, sino lo que pasa mientras la tienen en sus manos. Y es que muchos niños ingresan a chats sociales y la forma en la que interactúan con otros tiene un poderoso impacto en su crecimiento y autoestima. “Como pediatra, pero también como papá, siempre les digo a los padres que el problema no es la tablet. El problema es cuando la tablet empieza a reemplazar cosas que ningún dispositivo puede ofrecer. Los niños necesitan correr, saltar, ensuciarse, construir, imaginar e incluso aburrirse de vez en cuando. Es justamente en esos momentos donde se desarrolla su creatividad, autonomía y aprendizaje (…) Si un niño tiene tiempo para jugar, moverse, dormir bien y compartir con otras personas, las pantallas pueden tener un espacio. Pero si empiezan a desplazar esas experiencias, es momento de hacer ajustes”, explicó el también Director Médico de Integrando y Pediatra colaborativo de Huggies.El equilibrio como clave para no privar ni afectar su desarrollo Somocurcio resaltó que películas como Toy Story presentan situaciones que permiten a los niños reconocer emociones, desarrollar empatía y comprender cambios que también viven en su día a día. “Los niños aprenden a relacionarse, relacionándose. Aprenden a negociar cuando juegan con otros niños, aprenden empatía cuando ven emociones reales y aprenden a resolver conflictos cuando interactúan cara a cara. Por eso es importante que sigan teniendo espacios para jugar con amigos, compartir en familia, hacer deporte o simplemente conversar. La tecnología puede sumar, pero nunca debería reemplazar las relaciones humanas”.Los expertos recomiendan evitar totalmente las pantallas antes de los dos años y luego limitarse a un máximo de 1 hora diaria de contenido educativo bajo supervisión. (Foto: Pexels) / KAROLINA GRABOWSKA
Roberto Somocurcio, pediatra: “el desafío no es criar niños alejados de la tecnología, sino niños que sigan disfrutando del juego”
Las pantallas llegaron para quedarse y pueden formar parte de la infancia, pero nunca deberían ocupar el lugar de las experiencias que realmente construyen recuerdos, aprendizaje y bienestar para toda la vida. Aquí las pautas para que la infancia no se afecte por la dependencia a la tecnología.










