Un país tradicionalmente abstencionista como Argelia parece haber tocado fondo el jueves en su desencanto de las votaciones. Los datos provisionales de participación en los comicios legislativos, anunciados tres horas después del cierre de los colegios electorales, hundieron hasta el 20,79% la tasa de afluencia a las urnas. Hasta el mediodía del viernes, la Autoridad Nacional Independiente para las Elecciones (ANIE, organismo designado por el jefe del Estado) aún no había revisado los datos oficiales, que marcan un récord histórico de abstención de casi el 80%.Salvo el actual Gobierno y el régimen de base militar que rige Argelia desde su independencia de Francia en 1962, nadie parece mostrar interés en los resultados de las legislativas. Con toda probabilidad, revalidarán la mayoría parlamentaria del Frente de Liberación Nacional (FLN, antiguo partido único) y de sus aliados de la Reagrupación Nacional Democrática y el Movimiento de la Sociedad por la Paz (islamista moderado).Algunas formaciones de oposición tolerada de centroizquierda, como el Frente de Fuerzas Socialistas y la Reagrupación por la Cultura y la Democracia (nacionalista bereber) obtendrán una representación minoritaria. Mientras, los candidatos procedentes del Hirak (movimiento, en árabe), del movimiento de protestas populares que impidieron la reelección en 2019 para un quinto mandato del presidente Abdelaziz Buteflika, gravemente enfermo y ausente de la vida pública después de 20 años aferrado al poder, han sido expurgados de las listas por el ANIE.La tasa de participación electoral, sin embargo, es observada con atención como muestra del apego ciudadano hacia la gestión del Ejecutivo y de la solidez del sistema político. Los colegios electorales del centro de Argel se encontraban vacíos en la tarde del jueves, según observaciones citadas por el semanario editado en París Jeune Afrique. “A lo largo de esta campaña, el desafío crucial ha sido animar y persuadir a los ciudadanos para que acudan a votar en gran número”, ha precisado el diario argelino L’Expression. “La participación electoral sigue siendo, como es lógico, la prioridad para los equipos de campaña política que buscan consolidar la plena legitimidad del futuro Parlamento”, puntualiza el mismo medio.El propio presidente de Argelia, Abdelmayid Tebún, lanzó en la jornada electoral un llamamiento a que los comicios se desarrollaran “en las mejores condiciones” y el ministro del Interior, Said Sayud, exhortó a los ciudadanos a “acudir en masa a las urnas” para superar la escasa participación (23,03%) registrada en las legislativas de 2021. Las facilidades dadas por el Gobierno y la ANIE para reducir la abstención —transporte gratuito, jornada laboral flexible y extensión de la apertura de los centros de votación— parecen no haber dado resultado.Argelia ha seguido viviendo de espaldas a las urnas en las primeras elecciones legislativas convocadas tras el fin de las protestas populares tras el desmantelamiento del Hirak. La ANIE declaró inválida la concurrencia de más de 1.700 aspirantes a un escaño, en su mayoría de partidos de oposición, mediante un sumario procedimiento administrativo dirigido a “moralizar la vida pública”.El Hirak fue una marea ciudadana que se expandió por toda Argelia en favor de un Estado de derecho y en contra de la corrupción instaurada en dos decenios de presidencia sin alternancia. La población se echó a la calle de forma espontánea para rechazar la eternización de Buteflika en el poder, quien retiró poco después su candidatura.La movilización se mantuvo, esta vez en favor de una “Argelia libre y democrática” y por “un Estado civil, no militar”. Pero la pandemia de covid-19 interrumpió la progresión exponencial de las movilizaciones. Cuando se reanudaron las protestas, en 2021, fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad hasta quedar aplastadas. Cientos de manifestantes del Hirak acabaron arrestados bajo la acusación de “atentar contra las instituciones”. Los electores argelinos han mostrado desde entonces una creciente apatía hacia las urnas, como se constató también en las dos elecciones presidenciales, en 2019 y 2024, que apuntalaron en la jefatura del Estado a Abdelmayid Tebún, de 80 años.