Argelia vive de espaldas a las urnas las primeras elecciones legislativas convocadas tras el fin de las protestas populares que impidieron la reelección para un quinto mandato del presidente Abdelaziz Buteflika, gravemente enfermo y ausente de la vida pública después de 20 años aferrado al poder, y desembocaron en un masivo movimiento prodemocrático en 2019. Menos de un 23% de los votantes depositaron su sufragio en las parlamentarias de 2021, poco antes de que la pacífica revuelta ciudadana quedase sofocada al término de la pandemia. Sobre los nuevos comicios parlamentarios, convocados el 2 de julio, planea también la sombra de una elevada tasa de abstención, una vez que la autoridad electoral ha declarado inválida la concurrencia de más de 1.700 aspirantes a un escaño, en su mayoría de partidos de oposición, mediante un sumario procedimiento administrativo dirigido a “moralizar la vida pública”. El Hirak (movimiento, en árabe) fue una marea ciudadana que se expandió por toda Argelia en favor de un Estado de derecho y en contra de la corrupción instaurada en dos decenios de presidencia sin alternancia. La población se echó a la calle de forma espontánea para rechazar la eternización de Buteflika en el poder, quien retiró poco después su candidatura.La movilización se mantuvo, esta vez en favor de una “Argelia libre y democrática” y por “un Estado civil, no militar”. Pero la pandemia de covid-19 interrumpió la progresión exponencial de las movilizaciones. Cuando se reanudaron las protestas, en 2021, fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad hasta quedar aplastadas. Cientos de manifestantes del Hirak acabaron arrestados bajo la acusación de “atentar contra las instituciones”. Los electores argelinos han mostrado desde entonces una creciente apatía hacia las urnas, como se ha constatado también en las dos elecciones presidenciales, en 2019 y 2024, que han apuntalado en la jefatura del Estado a Abdelmayid Tebún, de 80 años. La invalidación masiva de candidaturas amenaza ahora con marginar a las fuerzas políticas que intentan disputar al histórico Frente de Liberación Nacional (FLN, antiguo partido único) la hegemonía política en el país magrebí. El pasado 30 de mayo, al filo del inicio de la campaña, fueron excluidos de forma preliminar más de 3.000 aspirantes. Al amparo de una normativa en vigor desde el 23 de abril, la denominada Autoridad Nacional Independiente para las Elecciones (ANIE, una jurisdicción administrativa) está autorizada a apartar de las listas, sin apenas necesidad de motivar la decisión, a quienes considere vinculados con el mundo de los negocios sospechosos, susceptibles de influir sobre la libre voluntad de los electores. La ANIE, que rebajó finalmente a 1.764 las descalificaciones, fue creada en 2019 como garantía de limpieza en las urnas, como una de las exigencias del Hirak para reducir el control electoral ejercido por el Ministerio del Interior. Unos 7.000 candidatos competirán el jueves por los 407 escaños en liza.“Decenio negro” tras las legislaturas de 1991Precisamente unas elecciones legislativas, las que estuvo a punto de ganar en 1991 el Frente Islámico de Salvación (FIS), desencadenaron un trágico conflicto civil en el que perdieron la vida más de 100.000 personas a lo largo de casi una década. El Ejército intervino para anular los resultados de los comicios, mientras grupos armados yihadistas declararon una guerra abierta al Estado. La elección como presidente de Buteflika, miembro histórico del FLN, puso fin en 1999 al llamado “decenio negro” en Argelia. Hace dos años, el exministro y diplomático argelino Abdelaziz Rahabi justificaba en su despacho privado de Argel la ausencia de “un clima político favorable para unas elecciones transparentes a causa de las restricciones de la libertad de expresión”. “La actividad de los partidos está muy limitada, al igual que la de los medios de comunicación”, advertía.En vísperas de las legislativas del jueves, Rahabi, que fue embajador en Madrid, se ha limitado a responder a un mensaje de texto de EL PAÍS, sin entrar en comentarios políticos sobre los comicios, con el reconocimiento de que “las relaciones bilaterales [entre Argelia y España] han mejorado significativamente, especialmente en el ámbito económico”, tras la crisis desatada en 2022 por el giro del Gobierno español en favor de Marruecos sobre el contencioso del Sáhara Occidental, en el que Argelia respalda al Frente Polisario. “La tasa de crecimiento del comercio bilateral alcanzó casi el 170% en 2025”, aseguraba sobre la recuperación de las exportaciones españolas tras dos años de veto, coincidiendo con la clausura, el sábado, de la Feria Internacional de Argel, en la que España ha sido el país invitado de honor. Desde el interior del sistema político argelino, el exdirigente del FLN Rahabi intentó liderar en 2019 una iniciativa que aglutinara las corrientes en favor de la alternancia política en torno al movimiento Hirak, tanto las que contaban con presencia parlamentaria como las de los grupos surgidos de las protestas en la calle.Un Estado protector gracias al gas El modelo de Estado protector basado en los beneficios del petróleo y el gas, implantado en Argelia desde la independencia de Francia en 1962, se ha visto reforzado por el alza de los precios de las exportaciones de hidrocarburos tras la guerra en Ucrania. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán le ha dado este año un nuevo impulso. Argelia rondará los 50 millones de habitantes en 2030, según proyecciones demográficas recientes, y una caída drástica de los ingresos por la exportación de hidrocarburos puede hacer tambalear el modelo de economía subsidiada.El profesor de Economía Abderramán Mebtul, exdirector de estudios del Ministerio de Energía argelino y antiguo asesor de la empresa nacional de hidrocarburos Sonatrach, destaca también en un intercambio de mensajes las repercusiones económicas del deshielo diplomático entre Madrid y Argel. “Es crucial [en las relaciones con los países europeos] acabar con el mito de que somos un país que vive de las rentas de las materias primas. Las reservas de divisas que generan no son señal de desarrollo. Venezuela, que fue el mayor productor mundial de petróleo, está prácticamente en bancarrota”, puntualiza.Ante las elecciones legislativas, Mebtul considera que los partidos tradicionales están perdiendo su papel de intermediación con la sociedad civil. “La oposición se encuentra atomizada, y los numerosos micropartidos existentes están desconectados de la realidad y parecen incapaces de movilizar a los ciudadanos”, apostilla con la advertencia de la inestabilidad que genera “la persistencia de los focos de pobreza y la distribución desigual de la riqueza nacional”.Casi toda la oposición boicoteó las legislativas de 2021 con reivindicaciones de mayor libertad y justicia y lucha contra la corrupción, y exigencia de control sobre la riqueza pública de los hidrocarburos. Ante los actuales comicios, fuerzas políticas de centroizquierda, como el Frente de Fuerzas Socialistas y la Reagrupación por la Cultura y la Democracia (nacionalista bereber) concurren con listas propias a las urnas.Más de 200 detenidos por su implicación en el Hirak siguen aún en prisión cinco años después de que fuera sofocado el movimiento. Entre los liberados, Samir Belarbi ha visto rechazada por la ANIE su candidatura, junto con las de otros activistas que habían optado por la vía parlamentaria, para las legislativas del jueves, según ha declarado al semanario francés Jeune Afrique. Revela que ha sido acusado de participar en “actividades sospechosas que afectan a la ética política” no especificadas por la autoridad electoral.“Estos comicios han sido concebidos para consolidar un régimen autoritario, aunque la baja participación en las urnas puede causar malestar al poder constituido por el Ejército y una élite política”, sostiene el intelectual argelino Abdelkader Cheref en una tribuna publicada por el portal digital New Arab, editado en Londres. “Las elecciones sirven ante todo”, precisa, “para mantener al régimen establecido, bloquear el cambio y proyectar una imagen de legitimidad en el exterior”.
Argelia vive de espaldas a las urnas tras el Hirak, la protesta democrática truncada por la pandemia
La autoridad electoral invalida más de 1.700 candidaturas a las legislativas del 2 de julio en unos comicios amenazados por la elevada abstención











