I. Asenjo

Actualizado a las 13:05h.

Hemos normalizado comer deprisa en una sociedad marcada por las prisas sin caer en que sus efectos sobre la salud digestiva pueden tener más consecuencias de las que parece. Así lo advierte la doctora Isabel Viña Bas, experta en nutrición y divulgadora científica, en su intervención en el proyecto educativo 'Aprendemos Juntos', impulsado por BBVA, donde subraya que la digestión comienza incluso antes de tragar.

«La primera causa de tener una digestión pesada e hinchada es comer muy rápido», afirma la experta, que explica que el organismo necesita un tiempo para activar los mecanismos que permiten procesar los alimentos de forma correcta. «El cerebro necesita tiempo para activar hormonas, jugos gástricos y enzimas digestivas. Si terminas de comer en cinco minutos, quizá tu cuerpo todavía ni ha empezado a prepararse», detalla.

Este proceso implica la liberación de hormonas como la ghrelina o la colecistoquinina, fundamentales para regular el apetito y facilitar la digestión. Sin embargo, esa activación no es inmediata. Tal y como señala la especialista, pueden transcurrir entre 10 y 15 minutos desde que se empieza a comer hasta que el sistema digestivo está plenamente operativo. Comer en menos tiempo dificulta este proceso y puede provocar digestiones pesadas, hinchazón o malestar abdominal.