Opinión
Columnas Diarias
Imagen es percepciónEstados Unidos celebra una idea que ha resistido guerras, crisis económicas, terrorismo y divisiones durante dos siglos y medio.
Las naciones suelen nacer de la geografía, de la sangre o de una corona. Estados Unidos nació de una idea. Los derechos del ser humano provienen del Creador y no del gobernante. Aquella afirmación, proclamada el 4 de julio de 1776, invirtió la lógica de su época, por primera vez, un pueblo declaraba que la libertad no era una concesión del trono, sino una condición anterior a cualquier gobierno. Pero si esa idea explica su nacimiento, no explica por sí sola su permanencia. Lo que distingue a esta república es lo que ha tenido que atravesar para llegar a este aniversario.
Apenas 85 años después de fundarse, el país se partió en dos. La Guerra Civil puso a prueba si una nación concebida en libertad podía sobrevivir a su propia contradicción, la esclavitud. Sobrevivió, y de esa herida salió una unión más fuerte. En el siglo XX cruzó dos veces el Atlántico para pelear guerras que no habían comenzado en su territorio, y entre ambas soportó la Gran Depresión, un colapso económico que dejó a uno de cada cuatro trabajadores sin empleo y que habría quebrado a democracias menos sólidas. De aquellas dos guerras no solo salió victorioso; salió convertido en arquitecto de un nuevo orden mundial y reconstruyó Europa, incluidos sus propios enemigos.












