Vladímir Putin quería hacerse con Ucrania mediante una “operación especial” exprés. Pero su plan falló de manera estrepitosa.La guerra ha superado los cuatro años de duración, sin que se atisbe todavía un final, y en este tiempo se ha convertido en una trituradora de soldados.Según un estudio recién publicado, ya son más de dos millones los militares que han muerto, desaparecido o resultado heridos desde que estalló el conflicto, en febrero del 2022.El informe, elaborado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), un think tank con sede en Washington, destaca que Rusia es la que se lleva la peor parte: se estima que su ejército acumula 1,4 millones de bajas. De ellas, entre 400.000 y 450.000 son soldados fallecidos, una cifra cuatro veces superior a todas las muertes que ha registrado Estados Unidos en sus campañas militares desde la Segunda Guerra Mundial.Por su parte, las tropas ucranianas han sufrido entre 525.000 y 625.000 bajas, de las que entre 125.000 y 150.000 se corresponden a fallecidos. La diferencia entre ambos bandos, pues, es notoria, si bien el ejército ucraniano es mucho más pequeño que el ruso, por lo que, en proporción, sus pérdidas son mayores.En cualquier caso, cabe tener en cuenta que resulta muy difícil calcular las bajas que está causando esta guerra, ya que la información que llega del campo de batalla es muy opaca: las cifras que divulga Moscú carecen de fiabilidad, mientras que Kyiv se niega a proporcionar cualquier dato relativo a sus muertos o heridos. Por ello, el informe del CSIS se basa en estimaciones no oficiales, procedentes de fuentes como los gobiernos estadounidense y británico y el medio digital ruso Mediazona.Proporción de pérdidasPor cada baja ucraniana hay casi ocho rusas, un desequilibrio que se explica en parte por el uso de los dronesPartiendo de esas fuentes, el estudio también calcula que, en lo que va de año, Rusia ha registrado entre 30.000 y 34.000 bajas al mes, cifra que supera con creces su tasa de reclutamiento, que ronda los 27.000 nuevos efectivos mensuales.Asimismo, si durante gran parte de la guerra por cada dos o tres bajas rusas había una baja ucraniana, se cree que ahora esa proporción ha aumentado a casi ocho a uno, en gran parte debido a la efectividad de los drones desplegados por Kyiv, muchos de los cuales disponen de sistemas de inteligencia artificial.Por otro lado, el informe evidencia las dificultades que tiene el ejército ruso para cumplir sus objetivos. Desde hace meses, la ofensiva terrestre prácticamente está estancada, con avances muy lentos, propios de la fase de trincheras de la Primera Guerra Mundial; y en mayo y abril, Moscú incluso perdió más territorios de los que logró conquistar.En este giro tiene mucho que ver Elon Musk, quien en febrero aceptó la petición de Kyiv de vetar a las tropas rusas el acceso al sistema de internet por satélite Starlink. Según los analistas, esta medida ha provocado graves problemas en las comunicaciones internas de las tropas rusas, lo que a su vez ha facilitado los contraataques ucranianos.Pese a ese escenario adverso, desde el CSIS se subraya que Moscú no tiene intención de detener su campaña militar, al menos a corto plazo. “Mientras Putin siga dispuesto a pagar el alto precio, Rusia podrá seguir recurriendo a una gran reserva de mano de obra y a una economía de guerra que, si bien está bajo presión, aún no se ha derrumbado”, afirman los autores del estudio, quienes consideran que Estados Unidos y Europa podrían hacer más para provocar el colapso del Kremlin.Sin embargo, hoy Washington no parece estar por la labor de involucrarse más en la guerra. El propio Donald Trump lo explicitó hace unas semanas en la cumbre del G-7 celebrada en la localidad francesa de Évian-les-Bains, a la que también acudió el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. “Nosotros no tenemos nada que ver con eso”, dijo el republicano al referirse al conflicto europeo. “Estamos a miles de kilómetros de distancia”, argumentó.Con toda seguridad, la cuestión ucraniana saldrá de nuevo a relucir en la cumbre de la OTAN que tendrá lugar la semana que viene en Ankara. Pero no se espera que Trump cambie de idea: ahora, la prioridad del magnate es Irán, una guerra una guerra que, como la de Ucrania, tenía que durar pocos días y que ha acabado derivando en una crisis de difícil resolución.Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.
La guerra de Ucrania supera los dos millones de bajas militares
Según un estudio, Rusia acumula la mayoría de pérdidas, con hasta 1,4 millones de soldados heridos o muertos en combate














