Con la siembra ingresando en su etapa final, el sector triguero mantiene expectativas positivas para la campaña. Gonzalo Augusto, presidente de Argentrigo, explicó que entre el 70% y el 75% de la superficie ya fue implantada y descartó que la ola de frío represente un riesgo significativo.

"El frío puede llegar a generar alguna pequeña complicación, pero no va a impedir que se termine con la siembra de trigo", afirmó. Además, remarcó que "suelen ser años buenos los años fríos", especialmente cuando vienen acompañados por buenos perfiles de humedad luego de un otoño con abundantes lluvias.

El dirigente señaló que la disponibilidad de agua resulta determinante para ampliar la superficie sembrada, especialmente en regiones del centro y norte del país donde el trigo no constituye el cultivo principal. También recordó que la campaña pasada alcanzó un récord cercano a las 28 millones de toneladas, mientras que para este ciclo las primeras estimaciones proyectan unas 21 millones de toneladas, aunque aclaró que todavía resta gran parte del desarrollo del cultivo.

El trigo gana terreno y Argentina consolida su perfil exportador

Consultado sobre la expansión del cultivo hacia zonas más australes, incluso cercanas al glaciar Perito Moreno, Augusto explicó que la principal limitante no es el frío sino la disponibilidad de agua y la distancia respecto de los centros de consumo. "Los suelos son buenos, se puede cultivar. El tema también es que uno está muy lejos de los centros de consumo, entonces el flete puede llegar a complicar la rentabilidad económica", sostuvo.