Pocos fenómenos unifican hoy tanto a los inquilinos europeos como la creciente sensación de angustia ante el encarecimiento de la vivienda. La dificultad de acceso se ha convertido en un problema transversal, ajeno a fronteras y con escasas perspectivas de corrección a corto plazo. Según datos de Eurostat conocidos este jueves, el precio de las casas aumentó un 5,1% en la Unión Europea durante el primer trimestre del año en comparación con el mismo periodo de 2025; mientras que los alquileres registraron un incremento del 3%. Pero en ese problema generalizado, también surgen matices y acentos. Y España vuelve a situarse entre los focos de mayor presión, con un encarecimiento del 12,8%, solo superado por Portugal (17,8%), Bulgaria (14,8%), Eslovaquia (14,4%) y Croacia (14,3%).Con los registros de este jueves, el mercado comunitario encadena ya diez trimestres consecutivos de subidas interanuales en los precios de la vivienda y más de una década en los alquileres. Un vistazo a la serie histórica muestra una tendencia persistente que intensifica la carga sobre millones de hogares en todo el continente. Una casa en Europa vale ahora, de media, un 40% más que en 2015.En ese panorama, España se ha establecido como uno de los mercados más tensionados de la UE, tanto en compra como en alquiler, a partir de una tendencia alcista sostenida en los últimos años. Según Eurostat, el precio de la vivienda acumula diez trimestres consecutivos de subidas y crece a ritmos de doble dígito —un 12,8% interanual en el arranque de 2026—, muy por encima de la media europea, a la que dobla. Si se amplía el foco temporal, el índice muestra un encarecimiento acumulado cercano al 70% desde 2015, reflejo de una escalada persistente tras la pandemia. En paralelo, los alquileres tampoco se han quedado quietos y presentan una evolución más contenida, pero igualmente continuada: han aumentado de forma ininterrumpida durante más de una década, con un alza acumulada cercana al 20% en ese mismo periodo. La combinación del rápido aumento en la compra y la presión constante en el arrendamiento ha estrechado aún más el acceso a la vivienda, elevando el esfuerzo financiero de los hogares.Las distintas gráficas que ofrece la oficina de estadísticas europea muestran curvaturas similares. En el caso del precio de los hogares, Eurostat calcula que en el conjunto de la Unión Europea estos se elevaron un 1,2% entre el cuarto trimestre de 2025 y el primero de 2026; un tiempo en el que los alquileres, por su parte, también se incrementaron, pero algo menos: un 0,7%. Comparando las alzas de ambas categorías en el primer trimestre del curso con la media del anterior, se observa cómo, por lo general, los precios de compra subieron con más intensidad que los alquileres, pese a que esta diferencia no se replicó por igual en los distintos países. Las rentas siguieron una senda alcista prácticamente generalizada en Europa: aumentaron en todos los países de la Unión salvo en Eslovenia, donde descendieron un 0,9%, y en Finlandia, donde se mantuvieron estables. Destaca el caso de Croacia, con un alza del 21,9%, muy por delante de Bulgaria (+6,4%) y Grecia (+5%), que completan el grupo de mayores incrementos.Mayor precisiónLa medición que lleva a cabo Eurostat difiere de la de otras estadísticas nacionales. En su análisis, la oficina europea no mide el precio de la vivienda como una cifra absoluta, sino a través de un índice que recoge la evolución de las compraventas reales a lo largo del tiempo. Este indicador —llamado House Price Index— toma un año base, en este caso 2015 o 2025, y calcula cuánto suben o bajan los precios en relación con ese ejercicio, ajustando además las diferencias de calidad entre los inmuebles para garantizar comparaciones homogéneas. De esta forma, más que indicar cuánto cuesta una casa, permite seguir con precisión la intensidad de las subidas o caídas del mercado.En el caso de los alquileres, recurre al índice de precios de la renta, que sigue una lógica similar, aunque con una fuente de información diferente. Sus cálculos, sin embargo, arrojan resultados que, respecto a los nacionales, se quedan muy por debajo. Este índice se nutre de estadísticas de consumo y refleja la evolución de los contratos de arrendamiento que pagan los hogares, incluyendo tanto nuevas firmas como revisiones de contratos existentes. A diferencia del índice de compra, que se basa en transacciones puntuales del mercado, el de alquiler capta contratos que se actualizan de forma gradual y no solo los que se firman como nuevos, de ahí que muestre subidas más contenidas. Si tiene dudas, sugerencias o simplemente quiere contarnos su caso, puede enviarnos un email a vivienda@elpais.es. Los datos que facilite serán tratados por EDICIONES EL PAÍS, S.L.U., (C/ Miguel Yuste, 40, 28037-Madrid), con la finalidad de gestionar sus dudas y/o testimonios y elaborar contenido informativo. Podrá ejercer sus derechos reconocidos en materia de protección de datos a través de la dirección dpo@prisa.com acreditando su identidad e identificando el derecho que desea ejercitar. Para más información consulte la Política de Privacidad.