Fumar es una adicción. Y, como toda adicción, genera consecuencias físicas, psicológicas y sociales negativas, además de ser una conducta muy difícil de controlar. En este sentido, y sobre este grave problema, la hermana Leo -una monja que es abadesa de las Hermanas Pobres de Santa Clara del convento de Santa Verónica, en Murcia, España- habló en el pódcast católico "Se Buscan Rebeldes". En la charla, se dedicó a explicar por qué dejó de fumar y compartió un emotivo relato sobre una etapa difícil de su vida y explicó por qué, a pesar de que todavía le gusta fumar, decidió abandonar el cigarrillo de manera definitiva.Durante una entrevista en el pódcast "Se Buscan Rebeldes", la religiosa recordó que, antes de ingresar a la vida consagrada, atravesaba momentos de profunda angustia y encontraba en el tabaco una forma de aliviar su malestar.Según contó, cuando la ansiedad o el enojo la desbordaban, solía subirse al auto, conducir sin rumbo mientras escuchaba música a todo volumen y, por supuesto, fumar. En ese estado, confesó que incluso llegó a conducir de manera temeraria, impulsada por la desesperación.Cómo fue el episodio que cambió su vidaCon honestidad, la hermana Leo aseguró que el punto de inflexión ocurrió una tarde frente a un convento. Mientras fumaba un cigarrillo apoyada en su vehículo, escuchó las campanas del santuario cercano y decidió entrar.Permaneció allí durante varias horas, llorando y reflexionando sobre el vacío que sentía en ese momento de su vida. Así mismo, recordó que cuestionó profundamente su fe y que sentía que nada tenía sentido. Dos religiosas permanecieron a su lado durante ese difícil episodio, acompañándola con respeto y sin emitir juicios.Años después, ya convertida en religiosa, ella reconoce que el aroma del cigarrillo todavía le resulta agradable y que abandonar el hábito no fue consecuencia de haber perdido el deseo de fumar.En esta línea, confirmó que dejó el tabaco por convicción y como una forma de vivir de manera coherente con su vocación."Siempre digo que para mí el tabaco es una renuncia diaria porque yo fumaría", explicó, al señalar que se trata de una decisión que renueva de manera continua. Y admite que cuando alguien se enciende un cigarrillo, se le van los ojos. "El olor me encanta", confesó."Renuncié por amor, por el Señor, por algo más grande y que me merece la pena", afirmó al explicar que entendió que mantener ese hábito era incompatible con el compromiso de cuidar la vida y con el voto de pobreza que eligió abrazar.Su historia refleja que dejar una adicción no siempre significa que desaparezca el deseo, sino que, en algunos casos, implica sostener día a día una decisión basada en las propias convicciones y en un proyecto de vida diferente. @sebuscanrebeldesoficial La honestidad de esta hermana te va a volar la cabeza 🤯 No dejó de fumar porque le pareciera malo o feo, ¡sino por pura coherencia y amor a Dios! "No puedo estar a favor de la vida si me estoy quitando la mía". Una joya de conversación. Escucha el Ep21 de Rebeldes Podcast con las Hermanas Pobres en Spotify, YouTube, Apple Podcast e Ivoox. Link en la bio. 🎙️✨ #rebeldespodcast #hermanaspobres #monjas #historiasdevida #reflexion #podcast #coherencia #fumar #humortiktok #fyp ♬ sonido original - Se Buscan Rebeldes