29/06/2026 a las 07:30h.

Ser monja e ingresar en un convento implica adoptar un estilo de vida muy distinto al de la mayoría de las personas. Quienes escogen la vocación religiosa aceptan una serie de compromisos que transforman por completo su rutina y su forma de entender el día a día.

Esta decisión implica dejar atrás muchas costumbres cotidianas para dar prioridad a la oración, a la convivencia en comunidad y a la espiritualidad. También exige renunciar a determinados vínculos y proyectos personales.

Entre ellos se encuentra la posibilidad de mantener una relación de pareja. El voto de castidad forma parte de esa elección y representa uno de los compromisos que toda hermana debe asumir.

Noticia relacionada