Hoy es uno de los días más fríos del año y en las zonas industriales la baja temperatura no se siente solo en la calle. En plantas de cerámica, de ladrillos y de otros insumos para la construcción, las líneas se frenan por horas o directamente se apagan: no por falta de pedidos, sino por los altos costos del gas.La escena tiene algo de paradoja: la Argentina es el país de Vaca Muerta, la cuarta reserva de gas no convencional del mundo, y aun así una parte de su industria se queda sin suministro en pleno invierno. El problema no es de producción, sino de transporte: no alcanza la infraestructura para abastecer con oferta local los picos de demanda de solo tres meses al año, y construirla no resulta rentable a menos que, el resto del año, esos gasoductos se llenen con gas para exportar.Este invierno se generó la tormenta perfecta para la industria. El escaso margen fiscal del Gobierno lo obligó a cambiar la forma de repartir el gas local, priorizando a los hogares con el gas más barato, de producción propia, y dejando el mayor costo del importado en manos de la industria, incluso de las que pagan un contrato de gas “firme”, el que en teoría asegura el abastecimiento pase lo que pase. La ampliación del gasoducto Perito Moreno (antes llamado Néstor Kirchner) debería reducir a la mitad la dependencia del GNL importado en 2027
Se frena la industria por el alto precio del gas en invierno
El Gobierno decidió que la industria absorba todo el sobrecosto del gas importado, que se disparó por la guerra en Medio Oriente; sin margen fiscal ni político para asumirlo, al menos una de cada dos empresas evalúa reducir su actividad este mes












