La ola polar se siente en los hogares y en el Gobierno. Mientras el Servicio Meteorológico Nacional marca este viernes como el día más frío de 2026, se profundizan los cortes de gas en las industrias del NOA y el litoral, así como la intención del oficialismo de buscar recortar los subsidios a las llamadas Zonas Frías.
Según datos del sector, entre 120 y 130 fábricas de todo el país sufrieron interrupciones forzadas de suministro en los últimos días, con epicentro en la zafra azucarera y la cosecha de cítricos del norte argentino. La Unión Industrial de Tucumán responsabilizó al retraso de las obras del gasoducto Reversal del Norte, que impide inyectar en la región el gas producido en Vaca Muerta pese a la producción récord del yacimiento neuquino. De profundizarse la crisis, la industria azucarera advierte que podría dejar sin trabajo temporario a 100.000 personas, mientras que la limonera sostiene a otros 50.000 trabajadores directos e indirectos durante la temporada.
La paradoja del sistema es que la producción de gas creció, la capacidad de transporte desde Vaca Muerta aumentó y el país importó un volumen de GNL similar al del invierno pasado, pero las industrias sufren más cortes que el año anterior incluso en días templados de mayo y junio. Especialistas del sector energético atribuyen el fenómeno a una serie de medidas regulatorias que reactivaron cláusulas contractuales -como el “contrato de transporte en firme con ventana”- que durante más de veinte años de intervención estatal habían quedado desactivadas. Industrias denuncian que algunas distribuidoras usan esa herramienta para compensar faltantes comerciales de gas, y no exclusivamente restricciones físicas del sistema de transporte, según consignó medios especializados como Econojournal. A esto se suma la disparidad de precios: mientras en el sur del país el gas se consigue a poco más de 2 dólares el millón de BTU y en Buenos Aires a 3 dólares, en el NOA las industrias deben pagar entre 15 y 25 dólares.













