El �ltimo esca�oLa mutaci�n presidencialista de nuestra democracia parlamentaria que impulsa S�nchez le ayuda a encastillarse en Moncloa pese a no poder aprobar los presupuestosPedro S�nchez y Salvador IllaMUNDOActualizado Jueves,
julio
00:11Audio generado con IALa trayectoria de Pedro S�nchez como presidente del Gobierno es suficientemente ventajista para deducir que hay una estrategia electoral detr�s de la regularizaci�n expr�s de un mill�n de inmigrantes ilegales y detr�s del aumento del censo electoral de espa�oles residentes en el extranjero -se han iniciado 1,2 millones de expedientes de nacionalizaci�n- al amparo de una Ley de Nietos que desde octubre de 2022, tras una instrucci�n del Ministerio de Justicia que modific� la Memoria Hist�rica, considera exiliados a todos aquellos que dejaron el pa�s entre 1936 y 1955, sin tener que acreditar motivos pol�ticos o ideol�gicos vinculados al franquismo. O sea, una nacionalizaci�n general.El tiempo dir� las consecuencias de esta aventurada operaci�n de ingenier�a social, pero S�nchez est� utilizando a los inmigrantes para alterar radicalmente el tablero pol�tico y emocional -como hizo con la amnist�a catalana-, y retomar la iniciativa mientras acelera el proceso presidencialista de acumulaci�n de un poder absoluto y libre de toda rendici�n de cuentas: no llev� la regularizaci�n expr�s al Congreso, trata de anticiparse a la paralizaci�n de la medida por parte de un Tribunal Supremo que duda de su encaje a la normativa europea, e ignora repetidamente las peticiones de la UE de evitar �papeles para todos� que chocan con la pol�tica comunitaria de endurecer las leyes de entrada y acogida. Porque para S�nchez la �nica voluntad que importa es la suya. Este desprecio por las instituciones y las normas comunes, tanto espa�ola como europeas, y que tuvo su primera expresi�n con el cierre del Congreso durante la pandemia del Covid, es el efecto de la manera absolutista de S�nchez de entender y ejecutar el poder, una mutaci�n presidencialista de nuestro r�gimen parlamentario.Sobre este proceso me avis� el sabio Carlos Feliu de que leyera sin falta la tribuna 'Miseria de Parlamento' (El Pa�s, 26/6/2026) de Pedro Cruz Villal�n, en la que el expresidente del TC explica de manera precisa y contundente c�mo el presidencialismo sanchista est� desnaturalizando el funcionamiento de nuestra democracia parlamentaria. Vaci�ndola de significado, y permitiendo que un presidente se atrinchere en La Moncloa, sin disfrutar de mayor�a parlamentaria, sin haber aprobado un solo presupuesto general en toda la legislatura, y sin que sea posible llevar a cabo una moci�n de censura, debido a que esta es propia de un r�gimen parlamentario, pero ajena al actual presidencialismo sanchista.Sostiene Cruz Villal�n que este encastillamiento de un presidente, que ni gobierna ni puede gobernar, es imposible solucionarlo por la v�a natural de un sistema parlamentario, que es la moci�n de censura, ya que la mutaci�n presidencialista impulsada por S�nchez cambi� el marco de juego. Una situaci�n que no contemplaron los padres de la Constituci�n -que dieron por entendido que no poder aprobar las cuentas p�blicas era motivo de renuncia- y ante la que no ser�a descabellado, afirma el jurista, recurrir a la destituci�n presidencial por la v�a del art�culo 102 de la Carta Magna sobre la �responsabilidad criminal del presidente y de los dem�s miembros del Gobierno�. Una medida parecida al impeachment, basado en la responsabilidad legal del madatario, que se utiliza en democracias presidencialistas como la de EEUU y m�s acorde tambi�n con la voluntad de S�nchez de ser un jefe de Estado, el presidente de una Rep�blica.








