EditorialPedro S�nchez ha sustituido la legitimidad democr�tica por la �pica de la resistenciaPedro S�nchez, este pasado lunes en la Fundaci�n Ortega-Mara��n.Actualizado Martes,
junio
23:26Audio generado con IALa decisi�n de PSOE y Sumar de utilizar su mayor�a en la Mesa del Congreso para impedir que la C�mara vote una iniciativa que insta a Pedro S�nchez a convocar elecciones generales retrata la situaci�n terminal de la legislatura. El Gobierno ya no s�lo carece de mayor�a estable, de Presupuestos y de autoridad pol�tica; tambi�n teme que el Parlamento escenifique aquello que resulta evidente para cualquier observador imparcial: que el presidente ha perdido la confianza de la representaci�n de la ciudadan�a. S�nchez ha sustituido la legitimidad democr�tica por la �pica de la resistencia.La enmienda registrada por Junts a una moci�n del PP no ten�a efectos jur�dicos vinculantes. Lo relevante era su valor pol�tico: permitir que el Congreso expresara si considera agotada la legislatura y si entiende que la salida democr�tica pasa por devolver la palabra a los espa�oles. PSOE y Sumar han vetado esa posibilidad alegando invasi�n competencial. Es rid�culo: la propia C�mara ha debatido en otras ocasiones iniciativas sin efecto jur�dico directo sobre materias que no depend�an en absoluto de ella, como la situaci�n en Gaza. La diferencia es obvia: entonces conven�a administrar el conflicto; ahora se trata de evitar la imagen devastadora de un Ejecutivo que gobierna a espaldas de las Cortes.Junts protagoniza, en todo caso, una escenificaci�n calculada. Dif�cilmente dejar� caer a S�nchez mientras pueda seguir extrayendo cesiones del Gobierno. Pero el solo hecho de que sus socios impulsen una votaci�n sobre elecciones anticipadas evidencia hasta qu� punto aumenta la debilidad del Ejecutivo. La legislatura se sostiene ya sobre una ficci�n: un presidente sin respaldo suficiente se aferra al cargo mientras sus aliados contin�an cautivos del proyecto disolvente de Espa�a que todos comparten.La maniobra parlamentaria llega, adem�s, en una semana de infarto judicial para el Gobierno. La directora de la Guardia Civil, Mercedes Gonz�lez, neg� ayer en el Senado cualquier actuaci�n irregular pese a que la UCO ha acreditado sus contactos con Leire D�ez la misma ma�ana en que activ� una investigaci�n interna contra la propia unidad. Gonz�lez ocult� los mensajes que borr� cuando ya era perfectamente conocedora de la operaci�n de la fontanera socialista contra los agentes que investigaban al entorno del presidente. A ello se suma el arranque, hoy, de la declaraci�n de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero por el caso Plus Ultra, despu�s de su nueva imputaci�n por contrabando y delito fiscal debido a las joyas ocultas que la Polic�a hall� en su caja fuerte y que valdr�an al menos 1,3 millones de euros.El Gobierno pretende convertir cada controversia en un episodio aislado y cada petici�n de elecciones en una maniobra de la oposici�n. Pero la acumulaci�n de causas, la par�lisis legislativa y el servilismo de Francina Armengol apuntan en la misma direcci�n: S�nchez gobierna contra la evidencia de su agotamiento. Si conserva la confianza de la C�mara, deber�a permitir que se compruebe pol�ticamente. Si no la conserva, ha de convocar elecciones.












