Caracas (EFE).- Caracas retoma poco a poco la cotidianidad con más comercios abiertos y gente acudiendo a sus trabajos, entre el nerviosismo por las nuevas réplicas tras el doble terremoto de una semana atrás, mientras que familiares insisten en la búsqueda de sus parientes y quienes quedaron sin casas duermen en carpas a la espera de recobrar la normalidad.

Las zonas de Caracas que sufrieron mayores daños siguen este miércoles acordonadas con cintas que dicen: «No pase, peligro», advertencias que algunos ignoran, mientras que en ciertos edificios de oficinas se impide temporalmente el acceso para evaluar o reparar los daños.

Hay quioscos abiertos vendiendo bebidas, cigarrillos y golosinas, y se ve gente corriendo en plazas y saliendo con ropa de ejercicios de gimnasios cercanos. En este contexto, también continúan las labores de remoción de escombros de edificios desplomados.

Fotografía del 27 de junio de personas realizando labores de rescate en una zona afectada por el doble terremoto, en Caracas (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R.

En Caracas, de unos cinco millones de habitantes, el impacto del terremoto se concentró en el municipio de Chacao, al este de la capital, donde unos tres edificios colapsaron por completo y unos ochenta sufrieron daños.