Mientras las criptomonedas tradicionales pierden fuelle y no encuentran vías para remontar, las stablecoins siguen brillando. No hay elevadas revalorizaciones ni especulación detrás de su éxito. Su valor estable, ligado al de una divisa tradicional como el euro o el dólar, ha atraído la atención de los grandes bancos por su utilidad en los pagos transfronterizos o como activo de liquidación en los entornos tokenizados. Desde el año pasado, una avalancha de entidades se ha lanzado a este mercado con decenas de proyectos. El último, este martes: BBVA participará de la mano de más de 140 entidades internacionales como BlackRock, Visa o Mastercard en el lanzamiento de Open USD, una moneda estable en dólares. El proyecto incluye entidades de todo tipo: desde bancos hasta fintech y tecnológicas, pasando por empresas nativas cripto como Coinbase o Solana y proveedores de pago. Open USD será gestionada por Open Standard, una empresa independiente con un consejo formado por los socios del proyecto. Cada uno de ellos planea integrar la stablecoin en sus sistemas tras su lanzamiento previsto para este mismo año, lo que augura una amplia adopción. La mayoría de los emisores de stablecoins ganan dinero con los rendimientos de las reservas que respaldan estas monedas. Los beneficios generados por las reservas que respaldan el token de Open Standard se repartirán entre los socios del proyecto, menos una “pequeña comisión de gestión” para cubrir los costes operativos de Open USD, señalan en un comunicado.“Las stablecoins existentes tienen grandes fortalezas, pero para utilizarlas a gran escala, las empresas necesitan algo que sea abierto, de bajo coste, de alto rendimiento, ampliamente accesible y alineado con sus intereses”, afirmó Zach Abrams, cofundador y director ejecutivo de Bridge, la empresa de infraestructura de stablecoins propiedad de Stripe, en un comunicado. Abrams ejercerá como CEO de Open Standard de forma interina. “Al llevar las stablecoins a nuestros clientes minoristas y corporativos, estamos cambiando fundamentalmente cómo se mueve el dinero, haciendo que las transacciones financieras sean fluidas y estén disponibles 24/7″, ha afirmado Alicia Pertusa, responsable de Alianzas e Innovación de CIB en BBVA. El banco español no da más detalles sobre esta alianza. No obstante, no es el primer paso que da en el mundo de las stablecoins: en octubre del año pasado anunció que iba a lanzar su propia moneda estable ligada al euro, un proyecto que dejó de lado tras preferir sumarse al consorcio europeo Qivalis, que reúne a unas 40 entidades en la región y que tiene previsto lanzar su stableoin en euros en la segunda mitad del año. Otros socios de Open USD también ya han emitido sus propias stablecoins o están trabajando para hacerlo. La plataforma sueca Klarna lanzó el pasado noviembre una ligada al dólar; Mastercard adquirió la startup de infraestructura de stablecoins BVNK a principios de este año, mientras Stripe lleva tiempo apostando por esta tecnología. Con este activo, el consorcio competirá directamente con las dos mayores stablecoins, USDT de Tether y USDC de Circle, que dominan el mercado actualmente y concentran la gran mayoría del volumen de operaciones. Las acciones de Circle se desplomaron un 17,5% este martes. “Open USD supone la primera vez que 140 socios de peso de los sectores de los pagos, la tecnología y los servicios financieros han unido fuerzas para lanzar una moneda estable. Su capacidad de distribución, que va más allá del ecosistema de las criptomonedas y se extiende a los pagos y a los servicios financieros en general, podría convertirla en la primera y más sólida nueva competidora capaz de desafiar el duopolio de Circle y Tether”, inciden los analistas de Bernstein. Al otro lado del Atlántico, el Viejo Continente busca competir con Estados Unidos con un ojo puesto en una revolución aún más profunda de las finanzas, que pasa por mudar su operativa a la blockchain. No obstante, parece no haber todavía un frente común en la carrera europea por adoptar estos activos, pese a que el mercado de stablecoins en euros es muy residual: el 98% de estos activos, de hecho, están ligados al dólar.En los últimos meses, los principales bancos del Viejo Continente han unido fuerzas en el consorcio Qivalis, que ya cuenta con 37 entidades. Entre estas, siete bancos españoles: Sabadell, Bankinter, Abanca, Cecabank y Kutxabank, CaixaBank y BBVA. No obstante, por ahora no incluye a empresas internacionales. “Por ahora estamos centrados principalmente en bancos europeos, pero el acuerdo de accionistas incluye disposiciones que permiten la entrada de bancos no europeos bajo ciertas condiciones, como grandes bancos internacionales que puedan desempeñar un papel relevante en la distribución global”, comentaba el CEO de Qivalis, Jan-Oliver Sell, en una reciente entrevista con este periódico. Además, no es el único proyecto de este tipo. Bancomat, la red interbancaria italiana, está trabajando en otra solución más: EUR.BANK, que involucra a nueve entidades financieras italianas, y que busca emitir una moneda estable en euros y construir un ecosistema interoperable, institucional e integrado con el sistema bancario. Y a estos hay que sumar los proyectos en solitario que, por ahora, no han logrado mucha tracción: como el de Société Générale con su EUR CoinVertible (EURCV), ligada al euro y el del grupo financiero francés Oddo, que el pasado octubre anunció el lanzamiento de la stablecoin EUROD. En este panorama fragmentado, algunos bancos trabajan a doble velocidad y en más de un proyecto a la vez. BBVA trabaja tanto en el consorcio Qivalis como en el desarrollo de Open USD, ligada al dólar. Entidades italianas como Intesa, Banca Sella, BPER y Unicredit participan en el consorcio de Qivalis pero también en la stablecoin made in Italy impulsada por Bancomat. BNP Paribas se ha unido al consorcio europeo como a la iniciativa internacional de la mano del Santander y de otras entidades como Goldman Sachs o Bank of America, que busca lanzar un activo centrado en las principales divisas del G7.