Con el objetivo de lanzar en la segunda mitad de 2026 la primera criptomoneda estable del euro, un consorcio integrado por trece de los principales bancos de Europa, entre los que se encuentra BBVA, CaixaBank y Sabadell, ha creado el proyecto Qivalis.La iniciativa, que surge como una respuesta directa a la "dolarización digital" de los mercados financieros, tiene como propósito que este nuevo activo esté totalmente regulado y basado en la estabilidad del euro.

Según datos del sector, aunque el euro representa entre el 20% y el 25% de la actividad económica global tradicional, su presencia en las redes de cadena de bloques (blockchain) es residual, pues supone solo el 0,2% de las transacciones, frente a un mercado dominado en un 99% por el dólar estadounidense a través de 'tokens' (fichas digitales) como USDT y USDC.

A diferencia de otros proyectos, Qivalis no se centra en la especulación minorista, sino en ofrecer soluciones para empresas y el sector mayorista, como por ejemplo pagos transfronterizos instantáneos, capacidad para gestionar la liquidez de las compañías o la automatización de pagos a través de la red.

El pasado diciembre, la alianza Qivalis, con sede en Ámsterdam, solicitó formalmente una licencia de Institución de Dinero Electrónico (EMI) ante el Banco Central de los Países Bajos (DNB), lo que permite a una entidad emitir dinero electrónico y ofrecer servicios de pago siempre bajo una supervisión regulatoria.