Casi sin tiempo aún para que una reacia a la inversión ciudadanía alemana se haga a la idea, las autoridades ya están buscando gestor para el flamante fondo de pensiones estatal que quiere sacar adelante el Gobierno. La tarea es delicada y supone una elevada cuota de responsabilidad debido al cambio de paradigma que supone en el país: entre manos está el que será uno de los mayores fondos de capital a largo plazo de Europa, con un valor de cientos de miles de millones de euros. La misión consiste, nada menos, que en 'echar' cada año 30.000 millones de euros de los trabajadores a los mercados para obtener rendimientos y reforzar una discutidísima sostenibilidad de las pensiones. Hasta ahora, dos candidatos han salido a la palestra: el Bundesbank, banco central del país y, aunque suene algo extraño, una fundación pública creada para garantizar la financiación del almacenamiento provisional y definitivo de residuos nucleares que obedece a las siglas de Kenfo.Como se ha venido informando, este vehículo, que comenzará a funcionar en 2028, forma parte de una reforma del sistema de pensiones que incluye un aumento gradual de la edad de jubilación y normas más estrictas sobre la jubilación anticipada. El modelo del fondo tiene como objetivo frenar la erosión de los niveles medios de las pensiones. Se financia mediante una contribución complementaria del 2% del salario bruto, que se reparte entre empresarios y trabajadores.