Casi sin tiempo aún para que una reacia a la inversión ciudadanía alemana se haga a la idea, las autoridades ya están buscando gestor para el flamante fondo de pensiones estatal que quiere sacar adelante el Gobierno. La tarea es delicada y supone una elevada cuota de responsabilidad debido al cambio de paradigma que supone en el país: entre manos está el que será uno de los mayores fondos de capital a largo plazo de Europa, con un valor de cientos de miles de millones de euros. La misión consiste, nada menos, que en 'echar' cada año 30.000 millones de euros de los trabajadores a los mercados para obtener rendimientos y reforzar una discutidísima sostenibilidad de las pensiones.