Dos autonomías: Comunidad Valenciana y Andalucía. Dos presidentes: Juanfran Pérez Llorca y Juan Manuel Moreno Bonilla. Un mismo socio muy exigente que intenta imponer su marco político: Vox. Pero dos maneras diferentes de escenificar la relación. El líder andaluz ofrece resistencia ante la opinión pública, la verbaliza, amenaza con volver a convocar elecciones si la derecha extrema no le permite mantener su autonomía política. Puede parecer todo un ejercicio de teatralización, pero la política también es teatro. Visto lo sucedido en otras autonomías es de esperar que el PP y Vox acaben pactando en la región más poblada de España, pero el ejercicio de resistencia marcará el perfil de Bonilla. No es el caso valenciano, donde Vox domina el escenario, en beneficio propio. Es tal su protagonismo, que en ocasiones el PP parece empequeñecer ante la ofensiva del socio imprescindible. Mientras su síndic, José María Llanos, subraya condiciones y exigencias - “prioridad nacional”, recortes a sindicatos y patronales, recortes a la AVL e incluso transformar la Oficina Valenciana de Inclusión en una Oficina Valenciana de Arraigo y Retorno - en el PP parecen mirar a otro lado. Hablamos de las enmiendas a los presupuestos de 2026 que Pérez Llorca quiere tener aprobados antes de las vacaciones de agosto.Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de Andalucía Julio Muñoz / EFEPactar forma parte del juego democrático, pero es fundamental cómo se pacta. Desde el 28M, las cesiones del PP a Vox han sido constantes y en aumento, más desde que la derecha extrema abandonó el gobierno de la Generalitat Valenciana. De hecho, la Comunidad Valenciana ha sido el referente de Santiago Abascal para imponer condiciones en otras autonomías como Extremadura, Aragón o Castilla-León. Pero, incluso en las filas del PP valenciano, se observa que, a menos de un año de las elecciones autonómicas, la facilidad con la que Vox impone condiciones, y relato, es notable. En ocasiones parece que los papeles se han invertido, con un Vox capaz de proyectar su voz con tono elevado y con un PP del que seguimos sin saber qué va a acabar votando en las Corts Valencianas a las enmiendas de su socio. Se recurre continuamente a eufemismos para simular las cesiones sin que, de momento, Pérez Llorca haya explicado qué marco de relación quiere con Vox.El president ha demostrado una gran habilidad para trenzar pactos con Vox desde que fuera elegido síndic de su partido en las Corts. Pero a pocos meses de un combate electoral autonómico, el PP debería recordar que quien impone el relato suele salir favorecido en las urnas. En Andalucía, Bonilla lucha para no perder la iniciativa ante un socio que quiere, sinceramente, atraparlo y doblegarlo. Llorca no debería olvidarlo: Vox busca, al fin, acabar sustituyendo al PP como fuerza hegemónica de la derecha, así en la Comunidad Valenciana como en España. Y en ello esta.Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991
De Llorca a Bonilla, por Salvador Enguix
Dos autonomías: Comunidad Valenciana y Andalucía. Dos presidentes: Juanfran Pérez Llorca y Juan Manuel Moreno Bonilla. Un mismo socio muy exigente que intenta imponer su marco político: Vox. Pero dos maneras diferentes de escenificar la relación. El líder andaluz ofrece...
















