Maria Julia L., la terapeuta de la familia Andic, llegó ayer a los juzgados de Martorell a paso lento, abrumada por la gran presencia de periodistas y nerviosa. Tras un intenso interrogatorio de cerca de tres horas, en el que respondió a todas las preguntas, la mujer abandonó las dependencias en la misma situación que entró: testigo en la investigación por el presunto homicidio de Isak Andic.Que la fiscal Teresa Yoldi no solicitara al término de la declaración la imputación de la terapeuta, ni que durante el interrogatorio la magistrada Raquel Nieto detuviera la prueba para advertir de una imputación, solo tiene una interpretación. Por el momento no avanzan las sospechas que tanto la fiscal como la jueza mostraron en sus escritos en los que señalaban la posible implicación de la terapeuta en la muerte del fundador de Mango.Una posible implicación que la fiscal solicitó a los Mossos d’Esquadra que investigaran para concretar cuál fue el papel que jugó Maria Julia en esa compleja relación paterno filial. Con independencia de las nuevas diligencias encargadas a los investigadores, la terapeuta detalló y defendió la particular metodología que utiliza desde hace años para reconducir conflictos familiares.Nada más arrancar la testifical la magistrada ya le advirtió que no podía acogerse al secreto profesional y que estaba obligada a responder y decir verdad en todas las cuestiones. Meses atrás si echó mano ante los mossos de esa prerrogativa que tienen algunos profesionales para eludir determinadas preguntas. Pero ayer respondió a todas las preguntas, básicamente las formuladas por la jueza y la fiscal que lideraron el interrogatorio.La fiscal Teresa Yoldi preguntó cual era la verdadera intención de la terapeuta para llegar a amenazar a Isak Andic con dejar el programa si no entregaba a su hijo los 40 millones de euros que le reclamaba con insistencia y bajo amenazas. Una información que consta en el sumario del caso, que el martes adelantó La Vanguardia y que la terapeuta no solo confirmó, sino que defendió. Lo hizo asegurando, con otras palabras, que Jonathan Andic había crecido a la sombra de un todopoderoso hombre de éxito en todas las facetas profesionales y personales de su vida del que necesitaba alejarse para emprender su propio camino, libre de ataduras emocionales y laborales. De ahí que Maria Julia aplaudiera desde el primer momento esa decisión del hijo e insistiera al padre que debía apoyarlo en esa iniciativa para permitir que de alguna manera, Jonathan volara solo, sin depender cómo había hecho toda su vida del padre.Pese a las primeras reticencias de Isak, finalmente cedió a las presiones, entre ellas de la propia terapeuta, y entregó ese dinero al primogénito. Ese gesto supuso un punto de inflexión en la relación que la terapeuta exhibió como un gran éxito.La profesional defendió su terapia que potenció que el hijo emprendiera su carrera al margen del padre y de MangoLa profesional aseguró desconocer el día concreto en el que padre e hijo se citaron para caminar juntos y hablar “del futuro”, concretó. La hermana de Maria Julia, Rita también declaró, pero la suya fue una intervención muy más breve, como su participación en la terapia que asumía durante algunas de las ausencias de la titular, con consulta profesional en Alemania.La última en prestar declaración y no menos importante fue Estefanía Knuth, la última pareja sentimental de Isak Andic, con el que compartieron una relación, con idas y venidas, de seis años. Coincidencia o no, la empresaria llegó a los juzgados tras haber recibido en su cuenta pocos días atrás, 27 millones de euros. Una cifra muy superior a los cinco millones que su pareja dejó por escrito que le correspondían como legado. Los representantes de Knuth iniciaron tras la apertura del testamento una intensa negociación con los abogados de los tres hermanos Andic que, ante la posibilidad de que la mujer abriera una nueva causa judicial cedieron y alcanzaron un acuerdo.Su declaración también fue larga, más de dos horas. Durante la primera fase de la investigación ya fue importante porque fue el único testigo del entorno más próximo a Isak Andic que admitió en sede policial haber presenciado las desavenencias entre el padre y el hijo. Ayer, reconfirmó todo lo que ya declaró en sede policial, aunque negó haber vivido ni conocido ningún episodio de violencia o agresividad entre los dos.Lee tambiénLa mujer admitió que tenía una muy buena relación con Jonathan Andic, y que le animó a que se atreviera a plantear a su padre los proyectos profesionales que quería emprender en solitario, al margen de Mango. Pero dijo no saber por qué ese fatídico 14 de diciembre fue a ella a quien Jonathan Andic llamó en primer lugar tras la caída de su padre por aquel terraplén. Cuando ayer le preguntaron por el contenido de esa llamada, Estefanía recordó como Jonathan le explicó que su padre se había caído en la montaña mientras caminaban y que ella le dijo que llamara inmediatamente al 112. Nada más colgar, la pareja de Isak Andic se subió a su coche y en compañía de varios trabajadores de la casa de su pareja, se dirigió a Collbató.Al terminar la declaración, la magistrada le planteó si le podía facilitar el móvil para volcar, es decir copiar, todos los mensajes que se había intercambiado con Jonathan Andic. Estefanía Knuth no tuvo ningún inconveniente y entregó el teléfono el tiempo que el técnico del juzgado necesitó para hacer la copia.La última pareja de Isak se reafirmó en haber presenciado crisis entre el padre y el hijo pero sin violenciaEsos técnicos también volcaron el contenido de una aplicación de las que se utilizan para hacer rutas por la montaña, de los teléfonos de los dos excursionistas que ayer también declararon en sede judicial.De hecho fueron los primeros en prestar declaración. Ambos aseguraron haber encontrado a Jonathan Andic “afectado, bloqueado y en estado de shock” y que en ese momento hablaba por teléfono con un operador al que escucharon contar que iba delante de su padre y que oyó piedras tras la caída. Ambos aseguraron que a su juicio, se trata de un camino que no es en general peligroso, salvo en el punto en el que cayó Isak Andic. “Si pierdes la línea no tienes dónde cogerte”, coincidieron.Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprenderRedactor de tribunales. Autor del libro 'Solo tú me tendrás' sobre el crimen de la Guardia Urbana. Ha trabajado en la Cadena SER y en RAC1. Licenciado en Periodismo (UPF) y Ciencias Políticas (UAB)