Estefanía Knuth (de blanco) este martes a su llegada a los juzgados de Martorell para declarar como testigo en el 'caso Andic'.Albert GarciaLa declaración de Estefanía Knuth ante la jueza de Martorell (Barcelona) que investiga el caso Andic era una de las más temidas por la defensa de Jonathan Andic. La mujer que fue pareja de Isak Andic durante los seis últimos años de su vida ya había lanzado sombras de sospecha sobre el primogénito al subrayar, en sus dos declaraciones ante los Mossos d’Esquadra, las malas relaciones entre padre e hijo. Este martes, en su comparecencia como testigo ante la jueza, fue más allá al sostener que el fundador de Mango preparaba un nuevo testamento que “lo cambiaba todo” con la creación de una fundación benéfica que iba a mermar, de forma notable, la herencia a recibir por sus tres hijos, Jonathan, Judith y Sarah, según han relatado a EL PAÍS distintas fuentes.Knuth, de 53 años, es una de las testigos más relevantes en la investigación abierta para aclarar la inesperada muerte de Isak Andic a los 71 años. El mediodía del 14 de diciembre de 2024, el hombre más rico de Cataluña falleció tras precipitarse por un barranco a casi 100 metros de altura mientras hacía una excursión junto a su hijo Jonathan por el Camí de les Feixades, un sencillo sendero de tierra de la montaña de Montserrat que conduce hasta el monasterio homónimo. Lo que se investigó inicialmente como un desgraciado accidente derivó en una causa por homicidio por las contradicciones de Jonathan al explicar lo sucedido y, también, por las revelaciones de Knuth sobre los enfrentamientos entre padre e hijo. Si Isak cayó o fue empujado por Jonathan es la gran pregunta de un caso en el que no hay testigos ni pruebas directas de lo ocurrido, sino una acumulación de indicios que, si el caso llega a juicio, deberán ser examinados por un jurado popular.Pareja de hecho de Isak, con el que mantenía una relación estable aunque con altibajos desde hacía seis años —ella sostiene que iban a casarse―, Knuth escuchó las confidencias del empresario sobre sus hijos, y en especial sobre su compleja relación con Jonathan. Ante la jueza, la mujer describió una relación que mutaba según el momento, con “picos” o “crisis” de enfrentamiento. La primera que mencionó fue a propósito del conflicto sucesorio en torno a Mango. En 2014, el empresario dejó voluntariamente a su hijo al frente de la multinacional de la moda para dar la vuelta al mundo en su embarcación, el Nirvana. Pero tuvo que regresar apenas un año después para reflotar una compañía que estaba viendo caer en picado los beneficios, que atravesaba una etapa difícil y que, según interpretó, necesitaba a su fundador y capitán. Aquel episodio dejó herido y tocado a Jonathan, según detalló Knuth en su declaración, de casi dos horas, a la que llegó acompañada por una amiga.El pasado 19 de mayo, Jonathan Andic fue detenido y la jueza ordenó su ingreso en prisión, bajo fianza de un millón de euros, por homicidio. En ese auto, apuntaba a la “mala relación” entre padre e hijo y a la existencia de un posible “móvil económico” del crimen: el hijo sabía que su padre quería “cambiar el testamento” y “crear una fundación para ayudar a las personas necesitadas”. En el interrogatorio del martes, Knuth ahondó en esa idea y aseguró que el nuevo testamento supuestamente ideado por Isak Andic “lo cambiaba todo”, al prever una fundación que iba a suponer una merma notable para los hijos. La defensa desmiente de plano la realidad de esa hipótesis. Y trató de desmontar la versión de la testigo preguntándole sobre los fines, el capital o el funcionamiento de la fundación, a lo que Knuth no supo responder porque el empresario no le había confiado esos detalles.De Knuth fue también la idea de que padre e hijo se sometieran a una terapia, que incluyó también a otros miembros de la familia, para mejorar la relación. La mujer, golfista amateur, recomendó los servicios de Julia L., una terapeuta ecuato-alemana focalizada en el psicoanálisis que no está colegiada pero que, de algún modo, ha atendido a algunas de las familias más acomodadas de Barcelona. La testigo explicó, siempre según las mismas fuentes, que en el momento de los hechos la relación entre Isak y Jonathan había mejorado, precisamente por los buenos resultados de la terapia a la que se habían sometido.El conflicto por el legadoKnuth detalló también que Isak Andic quería ver a su hijo “fuera de Mango” a partir del 1 de enero de 2025, es decir apenas dos semanas después del suceso en Montserrat. Fuentes cercanas a la compañía, sin embargo, señalan que la salida de Jonathan del equipo directivo ya llevaba más de un año preparándose, un trabajo previo del que según esas fuentes hay constancia documental. Knuth fue, en cualquier caso, la primera persona a la que el primogénito llamó después de que, pasadas las 12.20, el padre desapareciera de su vista. Cuatro minutos después, alertó a los servicios de emergencia para pedir ayuda, aunque ya era tarde: Isak murió en el acto, como consecuencia de la caída.El fallecimiento del fundador de Mango no solo dio pie a una investigación penal sino, también, a un conflicto en el seno de la familia que comenzó cuando Knuth conoció el contenido del último testamento firmado ante notario por Isak Andic, en julio de 2023. El empresario repartió la fortuna de Mango (cifrada entonces, según Forbes, en 4.500 millones de euros) a partes iguales entre sus tres hijos. A la pareja, en cambio, apenas le dejó cinco millones de euros, una cantidad similar a la que legó también a algunos de sus empleados más fieles y cercanos.La cifra fue un jarro de agua fría para Knuth, que exigió a la familia una cifra muy superior (de 70 millones) al tiempo que preparaba, con ayuda de abogados, una demanda en los juzgados. Después de unas negociaciones muy complejas, paralelas al crescendo de una instrucción cada vez más centrada en la figura de Jonathan, las partes finalmente llegaron a un acuerdo, que se fraguó antes de la detención. Knuth llegó al juzgado tras haber cobrado ya los 27 millones de euros pactados —los cinco previstos en la última voluntad conocida de Isak Andic y 22 más—, pero eso no impidió que, sin ser testigo de los hechos, siguiera arrojando sombras de sospecha.
La pareja de Isak Andic declaró que el fundador de Mango quería dictar un nuevo testamento que “lo cambiaba todo”
Estefanía Knuth dijo, en su comparecencia como testigo en el ‘caso Andic’, que animó a padre e hijo a someterse a terapia para resolver sus conflictos












