Juana Dolores ganó en 2020 el Premi Amadeu Oller con Bijutería, su primer poemario. Seis años después, la también actriz, dramaturga, directora de escena y videoartista, se lanzó a traducirse a sí misma del catalán al castellano y ofrecer sus poemas en una edición bilingüe, Bisutería, editada por La Uña Rota. Sus versos no han perdido un ápice de pertinencia, tenacidad, combatividad y claridad a la hora de criticar el capitalismo, hablar sobre lo que significa ser mujer, la violencia y el deseo.
La autora catalana sostiene que durante este tiempo no siempre ha tenido la misma relación con su poemario, que llegó a “cogerle un poco de manía” y “dudar” de ella misma, pero que ahora se siente “orgullosa y satisfecha” porque escribió el libro “que quería”. Sigue dedicándoselo a todos sus amantes, como buena “yonqui del amor”: “Me encanta experimentarlo y contarlo, también que me lo expliquen, oírlo”.
En ‘Idea sin imagen’, escribe: “Ni siento ni callo como una mujer”. ¿Ha cambiado el concepto de lo que es “ser mujer”?
Las mujeres seguimos siendo putas, guarras, escandalosas, exageradas, frígidas, aburridas, locas, enfermas mentales, feas o guapas, delgadas o gordas, y seguimos haciendo de madres y psicólogas a los hombres. Además, nos siguen acosando, agrediendo, violando y matando. Los feminicidios y las violaciones no han disminuido a pesar del boom del movimiento feminista en 2018 que ha acabado diluyéndose en el simbolismo anecdótico y en la agenda parlamentaria.







