La escritora imagina a un hombre criado en lo rural cuya inocencia se convierte en una forma de verdad. Así se observa la vivencia femenina y los deseos y silencios que la atraviesan

Bibiana Collado Cabrera (Borriana, 41 años) es una autora excepcional. Diría más: es una escritora cuya obra merece estar en la estantería de cualquiera y espero que sus libros se encuentren el día de mañana no solo en las librerías, sino también en los puestos de viejo. Eso significará que ha sobrevivido a su tiempo, que no es poco, ya que ...

ahora todo es incertidumbre y jaleos cobardes en internet.

Su trabajo genera conversación con otras coetáneas como Ana Campoy o Esther López Barceló, cuyas obras también sitúan la memoria histórica como motor de los sucesos que desean contarnos. No obstante, aquella memoria se lee sin idealizar. Con contexto social y circunstancia material. En definitiva, sin alharacas, que es como debiera ser todo. Asimismo, no quiero dejar de anotar aquí los nombres de Teresa Gracia, el Miguel Hernández de El rayo que no cesa, Agustín Gómez Arcos, el Delibes de El camino (a veces) o de Max Aub, y no por comparar, sino por el diálogo. Equiparar es algo demodé que pervierte la historia literaria y no da cuenta precisa de nuestra tradición. La embrutece. La práctica lírica es igualmente reseñable en su trayectoria, pero no me referiré aquí a ello por limitación y solo les recomendaré que le echen un vistazo cuando buenamente puedan. Ahora, a lo mío.