Europa arde. Las temperaturas baten récords, las urgencias se llenan, aumentan los fallecimientos, y surge una pregunta de fondo: ¿el calor golpea igual a hombres y mujeres?Durante años se ridiculizó a las mujeres en la oficina. Las que llevábamos la rebeca por el aire acondicionado a tope. Pero eso ya tuvo una explicación científica, pero ese cliché para representar a las mujeres es demasiado simple. Porque existe la que pasa frío en la oficina, sentada. Pero también la que, con cuarenta grados, está en la cocina preparando la comida o planchando. Está la que atraviesa la menopausia intentando dormir mientras los sofocos y las noches tropicales se convierten en una tortura. Está la mujer de ochenta años que vive sola, con una pensión insuficiente, sin aire acondicionado, en una vivienda que se convierte en una trampa de calor. O la embarazada que camina con un cuerpo que es un horno a presión, con un sistema cardiovascular ya trabaja el doble y con un riesgo de parto prematuro.PublicidadTras la devastadora ola de calor en Europa de 2022, un estudio en Nature Medicine estimó más de 61.000 muertes relacionadas con las altas temperaturas. Sin contar con ingresos hospitalarios, solo la mortalidad atribuible al calor fue un 56 % superior entre las mujeres. ¿Por qué? Existen diferencias fisiológicas: tenemos una menor tasa de sudoración, una aclimatación más lenta al aumento de la temperatura y una respuesta cardiovascular diferente. Como el metabolismo de la mujer y su volumen sistólico (la cantidad de sangre que el corazón bombea por latido) suelen ser menores, nuestro corazón tiene que trabajar a muchísimas más revoluciones para intentar enfriar el cuerpo, provocando una sobrecarga cardiovascular. Es el estrés por tensión térmica. Pero la biología sólo explica la mecha. La desigualdad es la que enciende el fuego.¿Quiénes dedican más tiempo a tareas y cuidados? Las mujeres. ¿Quiénes viven más años y concentran la mayor parte de la población vulnerable? Las mujeres. ¿Quiénes llegan a la vejez con pensiones más bajas y mayor riesgo de pobreza? Las mujeres.No es casualidad que fueran las “Abuelas del clima” quienes llevaran hace no tanto al Estado suizo ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, por no proteger a la población frente al cambio climático. Ganaron. Y, por primera vez, se estableció que la inacción climática vulnera derechos humanos. Allí, el 60% de las muertes relacionadas con el calor fueron mujeres. En Barcelona, la Agencia de Salud Pública estima que en 2025 el 12,1% de las muertes de mujeres estuvieron relacionadas con las altas temperaturas, frente al 2,36% de las masculinas. La explicación no está en un cuerpo femenino frágil, sino en la suma de edad, precariedad, aislamiento, enfermedades crónicas y condiciones de vida.Por supuesto que el calor mata también a los hombres. A quienes asfaltan carreteras bajo un sol abrasador, a quienes trabajan en el campo o en la construcción, a quienes viven en la calle o pasan horas en transportes saturados. La crisis climática también tiene una dimensión de clase. Pero cuando esa desigualdad económica se cruza con el género, el riesgo se multiplica…PublicidadDurante años discutían si las mujeres exageraban porque llevaban la rebeca en la oficina en pleno agosto. Hoy sabemos que esa discusión era insuficiente. La verdadera pregunta era quién estaba pagando el precio más alto cuando el planeta empezó a calentarse. Porque el calor no crea desigualdades. Solo las hace, para ellas, más mortales.