Aprendí a ir en bici en la casa donde veraneábamos todos los agostos. Salía a explorar los alrededores, con mis hermanos o la pastora de mis abuelos. Llegábamos hasta la carretera del pueblo, a unos cinco kilómetros. Pasábamos por una escuela abandonada, por un pozo y, de regreso, saludábamos a un caballo raquítico. O nos aventurábamos por caminos desconocidos; así descubrimos un viejo molino en ruinas o cómo empezaron a construir un agroturismo. Xavier Cervera / ArchivoLos meses de julio en el puerto, iba con mis amigos en bici a la playa, igual que en Verano azul, que ponían en la tele después del Tour a la hora de la siesta. Ahora, en la era de las pantallas, la bici se mantiene como uno de los regalos más deseados. Desde la infancia, da una autonomía y una valentía que no se pierden nunca. Traje mi bicicleta de Mallorca cuando había pocos carriles segregados. No me atrevía a circular por según qué autopistas urbanas ni a aparcar en la calle; se denuncian casi un millar de robos de bicicletas al año en Barcelona.Desde la infancia, la bici da una autonomía y una valentía que no se pierden nuncaLos modelos basados en el exceso y el crecimiento ilimitado dan lugar a la saturación, sobre todo si las infraestructuras no son adecuadas. La inauguración del reivindicado carril que une Celrà con Girona es un motivo de celebración. También lo es cada nuevo kilómetro de carril bici, y que el Consistorio barcelonés haya decidido retirar las 3.500 bicicletas de sharing de empresas privadas porque acumulan muchas sanciones y la inmensa mayoría de sus usuarios son turistas.Sin embargo, no deja de ser irónico que la salida del Tour de Francia haya subrayado Barcelona aún más en el mapa, cuando los carriles bici no han sido una prioridad para este gobierno: no se aplica el presupuesto participativo aprobado para ponerlo en la plaza Catalunya, y haría falta alguna solución en arterias como Mitre, por apuntar dos ejemplos. Llevo años abonada al Bicing por puro romanticismo; casi nunca consigo una bici disponible en condiciones.El verano estaba tomado por tuk-tuks, bicitaxis y otros vehículos cuyo nombre desconozco, sin homologar y sin licencia. Ya no es tan así por la nueva regulación. Además hace demasiado calor. Las bicicletas no son solo para el verano, ni exclusivamente para el ciclismo profesional o amateur. Estaría bien que la ciudad apostara por ella más allá la estrategia publicitaria.