Las perspectivas son malas. Los sondeos muestran que Donald Trump está en mínimos de aprobación. Y la guerra en Irán lanzada el 28 de febrero no termina de resolverse, mientras los precios de la gasolina siguen muy por encima de los de hace cuatro años, si bien han bajado a raíz del alto el fuego y de la circulación parcial de petroleros por el estrecho de Ormuz.
Esos buques que estaban atrapados en el paso bloqueado por Irán y, después, por EEUU, han empezado a insuflar crudo a los mercados internacionales, si bien no está claro que esté habiendo relevo con petroleros entrando en el estrecho ni que, una vez consumido ese crudo liberado después de cuatro meses, los precios vuelvan a dispararse por falta de petróleo en los mercados.
En este contexto, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha anunciado este martes que los republicanos celebrarán su primera convención nacional de la historia antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, con el fin de impulsar la participación en unas elecciones que decidirán si el partido mantiene el control del Congreso.
La convención se celebrará en Dallas los días 9 y 10 de septiembre.
Aunque los dos grandes partidos suelen celebrar convenciones durante las campañas presidenciales, Trump lleva tiempo barajando la idea de organizar un encuentro similar este año para centrar la atención de los votantes en un amplio abanico de contiendas por escaños en la Cámara de Representantes y el Senado, ante el riesgo de perder el poder legislativo y tener más difícil llevar a cabo su programa ultra.







