De los creadores de Ligar en la oficina como deporte de riesgo llega la versi�n fresh: practicarlo en las piscinas este verano. Cambiamos la videollamada por la toalla en el c�sped, el afterwork por el kiosko o por el refresco tra�do de casa y recalentado al sol, y las reuniones interminables por un libro banal para pasar el rato.
El escenario cambia, pero el tonteo permanece. Si durante el invierno pasamos demasiadas horas con nuestros compa�eros de trabajo como para no acabar fij�ndonos en alguno, en verano ocurre exactamente lo mismo con esa piscina municipal o de urbanizaci�n en la que acabamos coincidiendo con las mismas personas.'Desarregl�' pero ligandoAunque desde mi punto de vista ir a la piscina es, en realidad, una actividad muy poco digna. Vas despeinada, con el pelo aplastado por el agua, unas gafas de sol que te dejan media cara marcada, una gorra que no favorece a nadie y un bikini o ba�ador que llevas recoloc�ndote desde que cruzaste el torno de la entrada. Sin contar con estos calores, que brillamos m�s que un fantasma en la oscuridad. Pero f�jate t� que, aun as�, sigue siendo uno de los lugares donde m�s se liga. Ser� el calor, los cuerpos m�s a la vista de lo normal, el agua fresquita o la cerveza del chiringuito, pero los datos lo avalan: seg�n un estudio realizado por la app de citas Adopte, el 34% de los encuestados afirmaba haber tenido un amor de verano que ha conocido en la playa o en la piscina.Pura qu�micaMontse Cazcarra, psic�loga y autora de Amor sano, amor del bueno, lo explica as�: "En los meses de m�s horas de sol se producen cambios a nivel qu�mico en el cuerpo que nos llevan a sentirnos m�s vivas. Y, desde ah�, podemos estar m�s abiertas o, incluso, buscar activamente nuevas experiencias y conexiones". La ropa, adem�s, deja de ser un escudo o una barrera: "Llevar menos ropa, pisar descalzas, el pelo con sal, sin maquillaje..., tiene un punto salvaje, animal. Podemos conectar con una parte m�s instintiva y vulnerable".Ser� por esa parte instintiva y animal o simplemente porque en verano una se aburre menos mirando alrededor que mirando el m�vil, que este a�o he decidido observar. Aqu� va mi an�lisis piscinero oficial.Un cat�logo a golpe de likeLa piscina es el mejor espacio para abrir cualquier aplicaci�n de ligoteo. Ajustas el radio al m�nimo y tach�n: all� est�n todos los jugadores como un qui�n es qui�n desvirtualizado. Claro que, entre gorras, blancos nucleares, gafas de sol y ba�adores de patitos, es dif�cil reconocer a qui�n corresponde cada perfil pero, con un poco de observaci�n, encontraremos las siete diferencias entre la mejor foto que tienen para presentarse al mundo y la realidad piscinera.Y quiz� ah� tambi�n juega a favor esa sensaci�n de que el verano tiene fecha de caducidad. Cazcarra lo relaciona con la temporalidad propia de estos meses: "Esto puede bajar barreras que tienen origen en el miedo al compromiso, miedo a escoger mal o miedo a meternos de lleno en una relaci�n".El kiosko es claveLa vuelta que te dabas con tus amigas en la discoteca tambi�n tiene su versi�n fresh. Que si voy al ba�o, que si paso por la ducha, que si me apetece un refresquito en el kiosko... En la piscina nadie pasea porque s�. O casi nadie.Los desplazamientos son claves, eso s�, siempre intentando hacer un peque�o tetris entre toallas, chanclas, neveras, ni�os corriendo y se�ores tumbados boca abajo para no acabar pisando a nadie ni perdiendo la poca dignidad que te queda con todos los complementos que hayas decidido ponerte. El consejo, visto lo visto, es colocar la toalla muy cerca para poder tener una instant�nea r�pida de la situaci�n.La posici�n estrat�gicaOtra cosa que he aprendido observando a la gente en las piscinas es que nadie coloca la toalla al azar. Una dice "me pongo aqu� porque hay sombra", pero no siempre es real. La colocaci�n de la toalla es la versi�n piscinera de elegir mesa en una terraza. Cerca, pero no demasiado. Con buena visibilidad, pero sin parecer una acosadora. Y con la posibilidad de moverte a los 20 minutos con cualquier excusa rid�cula y silenciosa, como estar m�s cerca de quien interesa.Quejarse tambi�n uneNada une m�s a dos desconocidos que comentar lo mal que est� el mantenimiento, lo fuerte que pita el socorrista o lo fr�a que est� el agua para ser agosto. "Este a�o han puesto menos sombra", "antes limpiaban mejor los ba�os", "mira que no arreglar la ducha", "qu� necesidad de pitar as�, hijo m�o". Da igual el tema, eso s�, conviene no acalorarse mucho, que con este calor tampoco queremos gestiones mayores. Adem�s, como explica Montse Cazcarra, "el desconectar, el rebajar exigencias y responsabilidades, disminuye nuestros niveles de cortisol y nos predispone a una mayor apertura al juego, a la curiosidad, al placer y al deseo".Preguntas tontas... o crema solarA m� me costar�a pedirle a un desconocido que me echase crema solar en la piscina. Pero, al parecer, soy una rara avis porque en mi an�lisis he visto muchas situaciones como �sta. Alguien pide a otra alma solitaria si ser�a posible que le echase crema en la espalda, que no llega. Todo sea por mantener nuestra piel a salvo, supongo.Dir�a que es una excusa tonta para el contacto f�sico, pero hay otras a�n m�s tontas, como la del mechero (en las piscinas que a�n se puede fumar) o una bolsa para meter los desperdicios. Cualquier petici�n es un buen comienzo... al parecer.El libro que no est�s leyendoEse libro que bajas a la piscina para sentirte una mujer interesante, pero que acabas usando de biombo mientras lees la misma p�gina durante 40 minutos. Porque t� dices que vas a leer, pero en realidad est�s pendiente de qui�n acaba de llegar, qui�n se ha quitado la camiseta, qui�n se ha puesto sospechosamente cerca de tu toalla o qui�n ha hecho el cl�sico paseo hasta el kiosko.Mi recomendaci�n es que te lleves lo m�s liviano que tengas por casa, porque no le vas a hacer caso igualmente. El libro, en la piscina, funciona m�s como declaraci�n est�tica que como actividad intelectual. Tambi�n sirve para identificar al otro: qu� lee, c�mo lo lee o si directamente no lee nada. Mar�a Pombo dir�a en este �ltimo caso que no pasa nada. Pero s� pasa. Much�simo, adem�s.













