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Un domicilio cualquiera de la costa valenciana en plena canícula. La parrilla televisiva la va confeccionando el mando a distancia saltando de canal en canal. Y son los concursos diarios los que marcan el ritmo vital. Durante la comida, se resuelven paneles en La ruleta de la suerte. En la sobremesa, el postre lo pone Jordi Hurtado con Saber y ganar. La hora de la merienda la marca el comienzo de Lo sabe, no lo sabe y a las 18.30 toca seguir a Xuso Jones por las calles de España. Más tarde, se da una oportunidad a La pirámide y a partir de las 20.00, se puede elegir entre la seguridad de Pasapalabra o la novedad de Agárrate al sillón. Y durante las cenas se busca la palabra más larga y el número exacto en Cifras y letras.
El verano es buen momento para los concursos televisivos. “Es una época donde se reduce la presión competitiva y eso permite experimentar con nuevos formatos, pero también es el momento perfecto para que brillen los concursos clásicos”, dice Carlos Fernández Recio, subdirector de programas de entretenimiento de Atresmedia. Concuerda Isabel Raventós, productora ejecutiva de Cifras y letras y CEO de la productora Atomis Media: “Desde siempre, la temporada de verano suele ser el marco más idóneo para testar formatos de concursos y franjas horarias. Es la mejor forma para valorar el potencial del formato y su fortaleza futura para competir en la dura batalla de las audiencias a partir de septiembre”.






