Dormir bien se ha convertido en un desafío para millones de personas en Estados Unidos. El ritmo acelerado de vida, el estrés cotidiano, el uso excesivo de pantallas y los malos hábitos alimentarios son algunos de los factores que afectan la calidad del descanso.Como consecuencia, cada vez más personas experimentan dificultades para conciliar el sueño. Y despertarse durante la noche o levantarse con sensación de cansancio pasa a ser habitual.Diversos especialistas coinciden en que el sueño es uno de los pilares fundamentales de la salud. Durante las horas de descanso, el organismo realiza procesos esenciales para la recuperación física, el equilibrio hormonal, la consolidación de la memoria y el fortalecimiento del sistema inmunológico.En este contexto, la alimentación aparece como una herramienta capaz de influir de manera positiva en el descanso nocturno. Entre los alimentos que más interés despiertan se encuentran los pescados y mariscos, debido a la combinación de nutrientes que aportan y que pueden favorecer los mecanismos naturales relacionados con el sueño.Los nutrientes que ayudan a dormir mejorDesde distintos ámbitos vinculados a la nutrición destacan que los productos del mar contienen componentes que participan en la regulación de procesos asociados al descanso.Uno de ellos son los ácidos grasos omega-3, reconocidos por sus beneficios para la salud cardiovascular y cerebral. Según explican los especialistas, estos nutrientes favorecen la producción de serotonina, una sustancia clave para el bienestar emocional y para la regulación del ciclo del sueño.Los expertos señalan: “Los pescados y mariscos son ricos en ácidos grasos omega-3, que favorecen la producción de serotonina, una hormona clave en la regulación del estado de ánimo y del ciclo del sueño”.La serotonina cumple un papel fundamental porque actúa como precursor de la melatonina, la hormona encargada de indicar al organismo cuándo es momento de dormir. Cuando estos procesos funcionan adecuadamente, el descanso suele ser más profundo y continuo.Además, algunas investigaciones sugieren que una ingesta adecuada de omega-3 podría contribuir a mejorar tanto la duración del sueño como su calidad. Es decir, no solo ayudaría a dormir más tiempo, sino también a lograr un descanso más reparador.Otro nutriente destacado es el triptófano, un aminoácido esencial que el organismo no puede producir por sí solo y que debe obtenerse a través de la alimentación.Los especialistas explican que el triptófano “impulsa la producción de serotonina y favorece un sueño más profundo”. Por este motivo, suele ser considerado uno de los nutrientes más importantes cuando se habla de alimentación y descanso.A esto se suman las proteínas de alta calidad presentes en pescados y mariscos. Además de contribuir al mantenimiento de la masa muscular y a múltiples funciones corporales, ayudan a mantener estables los niveles de energía durante la noche, evitando fluctuaciones que podrían alterar el descanso.Por otro lado, el magnesio es otro mineral ampliamente estudiado por su relación con la relajación muscular y la respuesta al estrés. Los expertos lo describen como un nutriente “conocido por su efecto relajante frente al estrés”, una característica especialmente valiosa en personas que tienen dificultades para desconectarse al final del día.También destaca el calcio, indispensable para numerosos procesos fisiológicos. Entre ellos, participa en la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo natural de sueño y vigilia.Sin embargo, no solo importa qué se come, sino también cómo y cuándo se realiza la última comida del día. Los especialistas recomiendan cenar entre dos y tres horas antes de acostarse para facilitar la digestión y evitar molestias nocturnas.Asimismo, aconsejan optar por preparaciones sencillas y livianas. Métodos como el horno, el vapor o la plancha permiten conservar las propiedades nutricionales de los alimentos sin añadir exceso de grasas o ingredientes pesados.Las comidas abundantes, muy condimentadas o difíciles de digerir pueden generar incomodidad, retrasar el inicio del sueño y afectar la calidad del descanso. Por eso, una cena equilibrada basada en pescados o mariscos puede convertirse en una alternativa interesante para quienes buscan mejorar sus hábitos nocturnos.Otros factores claves para lograr un buen descanso son:Horario regular. Acostarse y levantarse a la misma hora ayuda a mantener estable el reloj biológico.Exposición a la luz natural. Recibir luz solar durante la mañana favorece la regulación de los ritmos circadianos, que son los ciclos internos que organizan los períodos de sueño y vigilia.Actividad física. El ejercicio realizado durante el día se asocia con un mejor descanso nocturno.Dormitorio adecuado. Un ambiente fresco, oscuro y con poco ruido puede favorecer el sueño continuo.Menor uso de pantallas. La luz emitida por teléfonos, tablets y computadoras puede interferir con los mecanismos naturales que preparan al cuerpo para dormir.