El Mundial de 1978 fue mucho más que un evento deportivo. Según explicó Roberto Corne, la competencia se convirtió en un instrumento político utilizado por la última dictadura militar para construir consenso social y consolidar su poder, en un contexto marcado por la represión y la ausencia de instituciones democráticas.
"La dictadura militar iba a utilizar al deporte como la manera de poder consensar su política", sostuvo el sociólogo. En ese sentido, recordó que durante aquellos años "no había política, no había políticos, estaba el Congreso cerrado, la CGT estaba prohibida y los partidos políticos prohibidos", lo que permitió al régimen controlar todos los ámbitos del Estado.
Las disputas internas y el manejo millonario del Mundial
Corne explicó que la organización del torneo quedó bajo la órbita del Ente Autárquico Mundial 78 (EAM 78), un organismo que manejó un presupuesto millonario destinado a la construcción de estadios, infraestructura, turismo y publicidad.
El especialista señaló que la disputa por controlar esos recursos derivó en enfrentamientos dentro de la propia dictadura. "Vamos a empezar a ver cómo se utiliza la metodología del asesinato y del homicidio como forma de resolver las contradicciones dentro de la dictadura militar", afirmó al referirse al asesinato del general Omar Actis y a las posteriores investigaciones que apuntaron a conflictos entre las Fuerzas Armadas.












