S�nchez se ha ganado a pulso que cada iniciativa que anuncia genere desconfianza.Hace tiempo que la sociedad espa�ola sospecha de las intenciones de Pedro S�nchez. El presidente del Gobierno se ha ganado a pulso que cada una de sus iniciativas genere desconfianza y se reciba con recelos. No s�lo por la catarata de esc�ndalos que se acumulan en su entorno, pese a lo cual �l sigue sosteniendo que no se enter� de nada. Sino tambi�n por el profuso historial de anuncios que parec�an una cosa y terminando siendo otra con el paso del tiempo. Una de esas iniciativas que han vuelto a la vida en forma de pol�mica es la conocida como Ley de Nietos, en verdad una disposici�n adicional de la Ley de Memoria Democr�tica (sic) aprobada en el a�o 2022, por la cual se flexibilizaban los criterios para conceder la nacionalidad a hijos y nietos de exiliados de la Guerra Civil. El plazo de solicitudes expir� el pasado mes de octubre, pero el alto n�mero de expedientes en tr�mite -2,5 millones, de los que s�lo 545.000 se han aprobado por ahora- ha despertado las alarmas en la oposici�n. Feij�o se ha sumado a las denuncias previas de Abascal sobre un intento del PSOE de alterar el censo electoral de cara a las pr�ximas elecciones, acus�ndole de "fabricar votantes" en Hispanoam�rica porque no le salen las cuentas con los apoyos que han ido perdiendo dentro de Espa�a en los �ltimos meses. Lo cierto es que si se aprobaran todas las peticiones registradas en Argentina, m�s de 645.000, este pa�s podr�a convertirse en una de las �reas con m�s votantes, como sucede desde hace a�os en las elecciones auton�micas gallegas, aunque sin diputados asignados a la misma, sino que los votos emitidos all� ir�an a las ciudades de origen de sus familiares que se exiliaron. En la Moncloa ha causado indignaci�n la postura tomada en este asunto por el PP, al que todav�a consideran partido de Estado si eso da pie a se�alarles p�blicamente por sembrar dudas de la limpieza del proceso electoral y sobre la regularizaci�n extraordinaria de inmigrantes. Tambi�n lo hizo ayer Yolanda D�az, tan incisiva criticando a Feij�o por adoptar "posiciones trumpistas" como presta para la alabanza sonrojante a S�nchez. Sin embargo, la experiencia de los ocho a�os de S�nchez en el poder lleva a concluir que nada de lo que hace es inocente. C�mo no sospechar de alguien que trat� de mantener el control del PSOE instando a sus compa�eros dirimir sus discrepancias con una urna llena de votos a su favor en el tr�gico Comit� Federal del 1 de octubre de 2016. C�mo no sospechar de un Gobierno que ha alterado las estad�sticas de empleo y que cuatro a�os despu�s sigue sin ofrecer datos actualizados de los trabajadores fijos discontinuos que tienen su contrato suspendido pese a ser la principal v�a de contrataci�n hoy en nuestro pa�s. C�mo no sospechar de un Gobierno que lleva a�os dici�ndoles a los espa�oles que no se preocupen por el futuro de las pensiones pero tiene que inyectar cada vez m�s recursos con cargo al Presupuesto y a la deuda para pagar las prestaciones de los jubilados. C�mo no sospechar de un Gobierno que ha anunciado cientos de veces en los tres �ltimos a�os que estaba elaborando los Presupuestos y no ha llegado a presentar siquiera un borrador. C�mo no sospechar de un Gobierno en el que algunos exministros se lucraron adjudicando contratos p�blicos en pandemia. C�mo no sospechar de un Gobierno que pas� a�os defendiendo que no hab�a motivo para sospechar de los gestiones de Zapatero en Venezuela, que ahora sabemos ten�an un inter�s lucrativo, o que hoy d�a contin�a negando que Delcy Rodr�guez entrara en territorio nacional la noche fat�dica de febrero de 2020 en la que aterriz� en Barajas para entregar un cargamento a�n sin identificar. C�mo.
�Pero c�mo pueden sospechar del Gobierno?
Hace tiempo que la sociedad espa�ola sospecha de las intenciones de Pedro S�nchez. El presidente del Gobierno se ha ganado a pulso que cada una de sus iniciativas genere...






