Ayoub perdió un ojo, pero hoy llora por los dos. Este martes también perdió su casa en El Becerril de Guía, su pasaporte y los papeles del médico que atestiguan, junto a las cicatrices de su cara, las cinco intervenciones quirúrgicas a las que se ha sometido. “Estábamos esperando a ver qué iba a decir el Juzgado, pero cuando llegaron me largaron sin dejarme coger mis papeles”, dice, entre lágrimas, señalando a la retroexcavadora que puede verse desde la calle Doctor Chil, donde la Guardia Civil expulsó a la prensa, lejos del desahucio, y donde se han ido reuniendo vecinos y curiosos, algunos con niños, que se encuentran de vacaciones, como los niños desalojados del poblado, que no pudieron evitar verlo. Entre los espectadores había opiniones encontradas: algunos se solidarizaban con las familias y otros justificaban el desalojo por tratarse de “okupas”.
El joven Ayoub es una de las más de 50 personas que han sido desalojadas del poblado de Mr. Leacock; un desahucio masivo para el que se desplegó un dispositivo de más de 50 guardias civiles, una veintena de policías locales, una unidad de bomberos, una ambulancia y dos psicólogas de Cruz Roja. Con este desahucio terminan historias de más de 20 años, como la de Larbi Njima, que llegó en patera por sus propios medios al cruce de Arinaga en 2003. “Todo el mundo sabe lo que pasa aquí. ¿A dónde nos vamos ahora?”.








