Nina Eisenbraun ​Barcelona 30/06/2026 16:40 Actualizado a 30/06/2026 17:31 Mika es uno de esos artistas necesarios que viven con la esperanza de un mundo mejor, con la certeza de que el camino hacia la igualdad y una sociedad más justa puede surgir de la armonía perfecta entre cantante y público. Su apuesta por la innovación y la abundancia creativa, acompañada de una buena dosis de pop vibrante, colorido y emocional, no significa que el pasado no tenga cabida en su arte. En su más reciente álbum, Hyperlove, el cantante mezcla su característico pop experimental con un marcado eclecticismo, incorporando referencias a la vanguardia rusa, Tiempos modernos de Charlie Chaplin y la narración del artista John Waters, influencias que pocos se atreverían a reunir en un disco que explora cómo pueden coexistir las emociones humanas con la velocidad del mundo digital.Concierto de Mika en el Festival de Cap Roig en Calella de Palafrugell en 2023. Mar Duran / Nord MediaPara un artista que nunca ha querido limitarse a verdades absolutas, dos décadas de carrera significan que decidir qué caminos seguir se vuelve más natural, aunque también más simbólico y trascendente. Ahora vive una etapa en la que su principal motor es la autonomía creativa. “No quería ser una de esas personas que, al cumplir los 40 años, se preguntan: ‘Por qué no soy capaz de hacer lo que quiero en el ámbito creativo?’”, comenta Mika en conversación con La Vanguardia. “Ahora, todo me lleva a la idea de la autonomía creativa. Me uní al circo y ahora tengo mi propia compañía, y eso significa que la mayor parte de mi vida la dedico a invertir en lo que hago”.Nacido en Beirut en 1983, Michael Holbrook Penniman Jr. cuenta hoy con más de siete millones de oyentes mensuales en Spotify bajo el nombre artístico de Mika. Creció entre París y Londres y alcanzó la fama gracias al éxito de canciones como Relax, Take It Easy y Grace Kelly. Veinte años después, el cantante sigue caracterizándose por su singular capacidad para convertir la creatividad en su mejor aliada, atravesando distintas etapas, estilos, lenguas y formatos a lo largo de su carrera.Desde que habló con este medio en enero, Mika ha sumado a su repertorio una treintena de conciertos en grandes recintos de Europa y América del Norte. Ahora encara una intensa temporada de festivales europeos, con 24 actuaciones previstas durante el verano, entre ellas Les Nits Occident, en Pedralbes, este 2 de julio, y el festival de Cap Roig en agosto.En términos prácticos, lo importante para Mika es no estar atado a limitaciones ni fronteras impuestas, ya sea por otros o por él mismo. Si antes decía que hacía música como mecanismo de defensa frente a un mundo que no lo aceptaba tal y como era, ahora la situación es distinta: “Hago música no para protegerme, sino para lanzarme al mundo y mostrar mi verdadera esencia, sin importarme las consecuencias o las contradicciones.”También hace música para conectar con un mundo que, a menudo, no entiende. “Hay dos cosas que me dan más miedo que nada: la desigualdad y la terrible distribución de la riqueza; pero sobre todo la brecha entre jóvenes y mayores y la erosión de la comunidad”, comenta Mika, que no pierde oportunidad de posicionarse a favor de diversas causas sociales. “Si no somos capaces de encontrar un poco de fe, energía o emoción en este contexto, entonces estamos todos perdidos”.En sus conciertos, el músico anglolibanés encuentra uno de esos refugios de esperanza, y espera que ocurra lo mismo con su público. “Esta gira ha sido algo enorme, tanto a nivel emocional como espiritual. Ha sido un canto a la libertad, y eso no se puede hacer de forma superficial”, comenta. Sin embargo, cuando llegó a Estados Unidos con su gira este abril volvió a recordar que su música va mucho más allá del arte. A pesar de las restricciones con los visados “por un milagro, pudimos ir y dar esos conciertos. Y no bajé el tono, no cambié nada, todo lo contrario: lo asumí”. Concierto de Mika en el Festival de Cap Roig en Calella de Palafrugell en 2023. Mar Duran / Nord MediaMika sigue asumiendo que sus conciertos son, además de explosiones de color, escenografías y vestuarios expresivos, una reflexión sobre la identidad. “Fundamentalmente, todo lo que hago gira en torno a la identidad. También sobre las contradicciones que a menudo dan lugar a los aspectos más fascinantes de nuestra personalidad. Celebrar la identidad en todo su desorden, en todas sus diferentes versiones, en todas sus múltiples facetas ardientes, eso es algo poderoso”. No solo es algo poderoso, sino también algo sin lo que Mika ya no puede vivir: la idea de que no quiere que su música encaje, sino que sea una plataforma desde la que expresar una creatividad que parece no tener fin. “Si piensas en todos los artistas, las obras de teatro y los ballets que te han gustado a lo largo de tu vida, verás que son tremendamente complejos y te hacen pensar: ‘Fíjate en todos los matices diferentes’. Y creo que eso es algo que realmente se me ha hecho evidente ahora. Es también el tipo de artista que aspiro a ser”.