El cantante Mika durante la entrevista con EFE. EFE/ Chema Moya

Javier Herrero |

Madrid (EFE).- En un mundo sobrestimulado, «hiperinformado e hipercompetitivo», Mika reivindica en su último disco una noción de amor exaltado que es, en realidad, una metáfora de urgencia por volver a conectar con la vida, con el sentimiento y con lo auténtico, también en la manera de hacer música fresca y aún original.

«Crecer en el mundo del pop es muy difícil, sobre todo porque lo hemos convertido casi en una palabra sucia que sirve para justificar una música creada por 45 personas en una oficina discográfica, todo calculado para ser optimizado comercialmente», reconoce en una charla con EFE celebrada este martes en Madrid.

En un español muy fluido, como ha demostrado en los últimos meses como juez del concurso ‘La Voz’, Mika ha querido por ello concebir su disco ‘Hyperlove’ (Universal), en la calle desde hace unas semanas, de nuevo desde el piano «como brújula creativa» y darle forma con medios puramente analógicos, incluidos instrumentos de los años 60, 70 y 80.