Cada vez más artistas exponen sus debilidades en canciones y entrevistas, un cambio de paradigma en el pop que algunos expertos aplauden y otros sospechan que puede ser por apuntarse a una moda
La temática en las canciones pop ha cambiado en los últimos años. Es frecuente ver a músicos abrirse en canal contando intimidades cuando antes vivían acorazados. Hablar sobre las erosiones emocionales producidas por una ruptura sentimental siempre se ha hecho: un gran porcentaje de la historia de la música pop se construye desde los sinsabores del amor. En cierto modo, podemos encuadrar esa temática como tipológicamente referida a la salud mental. Pero ahora se tratan otras oquedades: depresión, ansiedad, estrés psicológico. En un documental que se estrena en cines el 17 de octubre, Hasta que me quede sin voz, el músico madrileño Leiva habla sin filtros de problemas psicológicos y físicos. Leiva advirtió a los directores de la cinta que “no quería algo de promoción”, que “había que ir al cuello con la honestidad”. Ya en su último trabajo, Gigante (2025), el excomponente de Pereza trataba en los textos sus complejos y mostraba alguno de sus demonios.
Leiva es uno más en psicoanalizarse ante la audiencia que le quiera escuchar, que es mucha viendo los llenos de sus conciertos. Podemos citar a grandes estrellas internacionales que airean sus debilidades: Billie Eilish, Lady Gaga o Justin Bieber. En el ámbito nacional, encontramos a Alejandro Sanz, Antonio Orozco, Dani Martín, Aitana, Lola Índigo o aquel Agárrate a la vida de Rozalén. También bandas más pequeñas, como Ginebras (una de sus canciones se llama directamente Ansiedad), Zahara, Biznaga, Lorena Álvarez, Natalia Lacunza… Una de las grandes estrellas del momento, Olivia Rodrigo, anunció a bombo y platillo que pagaría de su bolsillo la terapia de su banda y de su equipo dentro y fuera de la gira. Muchos alabaron la iniciativa y otros apuntaron que quizá con buenos salarios bastaba. El alabado grupo indie canadiense Arcade Fire firma una canción titulada Age of Anxiety (La era de la ansiedad), donde cantan: “La era de la ansiedad es un tiempo donde nadie duerme, y las pastillas no hacen nada por mí”. El especialista musical Jordi Bianciotto lo analiza así para este reportaje: “La salud mental se ha convertido en un ingrediente recurrente de la agenda promocional. Se puede alegar que eso es bueno porque contribuye a la concienciación sobre un tema serio, pero también puede derivar en una banalización, en su conversión en material fast food para vestir una campaña cuya única finalidad es vender discos o entradas de conciertos”.






